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martes, 27 de diciembre de 2011

THE ARTIST (o ¿por qué conformarse con el silencio?)



TÍTULO: The Artist. TÍTULO ORIGINAL: The Artist. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Francia y Bélgica. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Michel Hazanavicius. MÚSICA ORIGINAL: Ludovic Bource. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman, James Cromwell, Penelope Ann Miller, Malcolm McDowell. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.warnerbros.fr/the-artist.html

Un amigo que quiere permanecer en el anonimato bajo el seudónimo de “Monster”, ha escrito junto al compositor Ismael Berdei y el ilustrador Pepe Valencia la obra Memorias del asesino, novela que se puede adquirir en iTunes (http://itunes.apple.com/es/app/memorias-del-asesino/id465622883?mt=8) y que reúne la particularidad de combinar texto y una música que marcha paralela a la evolución de la trama (http://www.memoriasdelasesino.com/). ¿Es Memorias del asesino un libro? Sí y no. Pienso que es algo diferente y original que escapa de las clasificaciones habituales. Pero pensemos por un instante: ¿qué sucedería si se impusiera el libro electrónico y no aceptásemos un formato en el que junto al texto no hubiera una música que se acompasara al desarrollo de la acción? Evidentemente, el quehacer de los escritores cambiaría radicalmente y quienes no se adaptasen a las nuevas circunstancias quedarían descolgados de las preferencias de los lectores.

Algo similar es lo que se narra en el film The Artist, que es la gran sorpresa del año. Sorpresa por varios motivos: porque es una película muda, porque, volviendo al pasando, es una reflexión sobre el efecto de los cambios tecnológicos y porque, a pesar de lo arriesgado de la apuesta, se trata de una película excelente.




martes, 6 de diciembre de 2011

UN MÉTODO PELIGROSO y UN DIOS SALVAJE



Antes de nada, me gustaría comentar para aquellos que pudiera interesarles, que, en mi blog EL DEDO EN EL DATO, he analizado la trama del film Margin call desde un punto de vista de análisis económico. Aquí tienen el enlace, por si quieren ver enfocada la película desde una óptica diferente  (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2011/11/analisis-de-margin-call.html).


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Hoy, voy a comentar dos películas que guardan una íntima relación en el tema que tratan: una de modo explícito y otra de modo más sutil tratan sobre ese fondo escurridizo, indefinido y surcado de pulsiones básicas sobre el que se asienta la psique humana. Por ello, vamos a alterar el orden normal a la hora de comentar ambos títulos. En primer lugar, vamos a hablar del estreno más reciente (Un método peligroso) y después de Un dios salvaje (que fue estrenada con posterioridad). Cuando lean ambas reseñas, comprenderán por qué lo hacemos así.


UN MÉTODO PELIGROSO (o qué esconde el subconsciente)


TÍTULO: Un método peligroso. TÍTULO ORIGINAL: A Dangerous Method. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Gran Bretaña-Alemania-Canadá-Suiza. DIRECCIÓN: David Cronenberg. GUIÓN: Christopher Hampton, adaptando su libro The Talking Cure y el de John Kerr A Most Dangerous Method. MÚSICA ORIGINAL: Howard Shore. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Keira Knightley, Michael Fassbender, Viggo Mortensen, Vincent Cassel, Sarah Gadon. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.unmetodopeligroso.es/.


En su ensayo Lo inconsciente, del año 1915, Sigmund Freud sintetizaba la base de su pensamiento: “El psicoanálisis nos ha revelado que la esencia del proceso de la represión no consiste en suprimir y destruir una idea que representa al instinto, sino en impedirle hacerse consciente. Decimos entonces que dicha idea está en un estado de ser “inconsciente” y tenemos pruebas de que, aun siéndolo, puede producir determinados efectos, que acaban por llegar a la conciencia. Todo lo reprimido tiene que permanecer inconsciente; pero queremos dejar sentado desde un principio que no forma por sí solo todo el contenido de lo inconsciente. Lo inconsciente tiene un alcance más amplio, lo reprimido es, por tanto, una parte de lo inconsciente.”

Uno de los principales discípulos de Freud, Carl Gustav Jung (quien entró en contacto con él por motivo de una paciente de Jung llamada Sabina Spielrein), disintió del maestro por la importancia que le daba este a la represión de los instintos sexuales, y, en ese vasto dominio del inconsciente que había trazado Freud, le dio mucho más importancia a los elementos místico-religiosos y a lo que él denominaba el “inconsciente colectivo”.