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viernes, 24 de febrero de 2012

MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS y WAR HORSE (CABALLO DE BATALLA)


MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS (o avatares y desventuras de un pionero)

TÍTULO: Moneyball: Rompiendo las reglas. TÍTULO ORIGINAL: Moneyball. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Bennett Miller. GUIÓN: Steven Zailian y Aaron Sorkin, según una historia de Stan Chervin, adaptando el libro “Moneyball: The art of Winning an Unfair Game” de Michael Lewis. MÚSICA ORIGINAL: Mychael Danna. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Brad Pitt, Jonah Hill, Philip Seymour Hoffman, Robin Wright, Chris Pratt, Stephen Bishop, Brent Jennings, Tammy Blanchard, Casey Bond, Nick Porrazzo, Kerris Dorsey. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.moneyball-movie.net/


Aunque parece que el deporte no es un tema usualmente tratado por la cinematografía, si empezamos a repasar títulos llegaríamos a la conclusión de que ello dista mucho de la realidad. Aparte del famoso documental Olimpiada (1938), que realizara Leni Riefensthal sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 –especialmente brillante, la escena donde se recoge la carrera femenina de relevos-, hay películas sobre atletismo (Carros de fuego -1981- de Hugh Hudson), sobre baloncesto (La vieja música -1985- de Mario Camus, Hoosiers: más que ídolos -1986- de David Anspaugh), sobre fútbol americano (Jerry Maguire -1996- de Cameron Crowe, Un domingo cualquiera -1999- de Oliver Stone), sobre fútbol (Once pares de botas -1954- de Francisco Rovira Beleta, Los ases buscan la paz -1955- de Arturo Ruiz Castillo, El fenómeno -1956- de José María Elorrieta, Two half times in hell  -1962- de Zoltan Fabri, Volver a vivir -1968- de Mario Camus, Evasión o victoria -1981- de John Huston, El partido de sus vidas -2005- de David Anspaugh, The Damned United -2009- de Tom Hooper), sobre rugby (Invictus -2009- de Clint Eastwood), sobre boxeo (Sueño dorado -1939- de Rouben Mamoulian, El ídolo de barro -1949- de Mark Robson, The Set-Up -1949- de Robert Wise, Más dura será la caída -1956- de Mark Robson, La gran esperanza blanca -1970- de Martin Ritt, Rocky -1976- de John G. Avildsen, con sus secuelas, Toro Salvaje -1980- de Martin Scorsese, Ali -2001- de Michael Mann, Cinderella Man -2005- de Ron Howard, The Fighter -2010- de David O. Russell) y, por supuesto, sobre béisbol (El orgullo de los yanquis -1942- de Sam Wood, El mejor -1984- de Barry Levinson, Los búfalos de Durham -1988- de Ron Shelton, Campo de sueños -1989- de Phil Alden Robinson, Ellas dan el golpe -1992- de Penny Marshall)… A este último grupo se incorporaría Moneyball: Rompiendo las reglas. Pero no se equivoquen: en realidad, esta no es una película sobre béisbol…




jueves, 9 de febrero de 2012

J. EDGAR (o “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” (*))

TÍTULO: J. Edgar. TÍTULO ORIGINAL: J. Edgar. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Clint Eastwood. GUIÓN: Dustin Lance Black. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Leonardo di Caprio, Naomi Watts, Judi Dench, Armie Hammer, Dermot Mulroney, Josh Lucas. PÁGINA WEB OFICIAL: http://jedgarmovie.warnerbros.com/index.html.

John Edgar Hoover fue el primer director del FBI y su mandato duró desde 1924 a 1972. Pasaron por la presidencia de los Estados Unidos Calvin Coolidge, Herbert C. Hoover, Franklin Delano Roosevelt, Harry S. Truman, Dwight Eisenhower, John Fitzgerald Kennedy, Lyndon B. Johnson y Richard Nixon y, durante todos estos años, en la dirección de la Oficina Federal de Investigación, permaneció la misma persona, rodeándose de una leyenda que, para unos, resulta mítica y gloriosa (como se aprecia en el film F.B.I. contra el imperio del crimen -1959- de Mervin LeRoy) y, para otros, oscura y tenebrosa (como se insinúa en Acción ejecutiva -1973- de David Miller, la cual, apuntemos, se estrenó al año siguiente del fallecimiento de Hoover).

Es un hecho que una de las grandes obsesiones de este político fue la lucha contra el comunismo. Pero mientras que el FBI mantenía infiltrados grupúsculos y células de corte marxista (que no parecían significar un peligro realmente significativo para la seguridad nacional), el director de la Oficina negaba la existencia del crimen organizado, de forma que personajes como Sam Giancana, John Rosselli, Santo Trafficante Jr. o Carlos Marcello campaban a sus anchas, controlando actividades ilegales como el juego, manteniendo conexiones con los sindicatos para acrecentar su capacidad de extorsión sobre determinados sectores de la sociedad norteamericana y extendiendo su influencia a la cercana Cuba en la etapa anterior al régimen castrista. Novelas como América (1995) de James Ellroy o películas como La ley del silencio (1954) de Elia Kazan, Símbolo de fuerza (1978) de Norman Jewison, El Padrino (1972) y El Padrino. Parte II (1974) de Francis Ford Coppola retratan esta realidad.

Las causas de esta indolencia de Hoover hacia el crimen organizado permanecen, en gran medida, en el misterio. Se han propuesto diversas teorías y una de ellas apunta a que la mafia chantajeaba a Hoover para que no entorpeciera sus actividades. Aunque la película no entra de lleno en esta cuestión, si van a verla comprenderán cuál podía ser el posible motivo por el que podía ser chantajeado.




viernes, 3 de febrero de 2012

LOS DESCENDIENTES (o “todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera” (*))

TÍTULO: Los descendientes. TÍTULO ORIGINAL: The descendants. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Alexander Payne. GUIÓN: Alexander Payne, Nat Faxon, y Jim Rash, basada en la novela de Kaui Hart Hemmings. INTÉRPRETES PRINCIPALES: George Clooney, Shailene Woodley, Amara Miller, Nick Krause, Beau Bridges, Michael Ontkean, Judy Greer, Matthew Lillard. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.losdescendientes.es/.

En los primeros capítulos del Génesis, podemos leer los problemas entre Adán y Eva a cuenta de la famosa manzana y las disputas entre Caín y Abel, con su lamentable desenlace. Es decir, los conflictos familiares parece que han existido desde el mismo inicio de los tiempos.

La literatura, el teatro y el cine han aprovechado a fondo esta temática y, ciñéndonos tan sólo al séptimo arte, la misma ha sido tratada desde todos los enfoques posibles: la alabanza a la institución familiar (¡Qué bello es vivir! de Frank Capra -1946-, La gran familia de Fernando Palacios -1962-), su capacidad para acoger enfoques vitales apartados de las tendencias dominantes (Vive como quieras de Frank Capra -1938-), la disección de los conflictos emocionales que surgen en su interior (Como en un espejo de Ingmar Bergman -1961-, Interiores de Woody Allen -1978-, Gente corriente de Robert Redford, En el estanque dorado de Mark Rydell -1981-, Crímenes del corazón de Bruce Beresford -1986-), el análisis de la existencia de perspectivas diferentes sobre la vida y el mundo en el seno de la misma (La gran prueba de William Wyler -1956-), el estudio de los procesos de descomposición que la afectan (El Padrino de Francis Ford Coppola -1972-), el estudio de los condicionantes culturales en su evolución (El Padrino. Parte II de Francis Ford Coppola -1974), la aplicación de la teoría marxista para su análisis (Rocco y sus hermanos de Luchino Visconti -1960-), una mirada irónica a sus convencionalismos (La flor del mal -2002- y La dama de honor -2004- de Claude Chabrol) o a los mecanismos represivos que desarrolla (Ana y los lobos de Carlos Saura -1973-), la nostalgia por los tiempos de la infancia y la juventud (El tiempo de la felicidad de Manuel Iborra -1997-), la crítica más cáustica, demoledora e implacable a los rasgos básicos de la institución (Palíndromos de Todd Solonz -2004-)… Podríamos seguir diciendo títulos, títulos y más títulos y no acabaríamos nunca (seguro que a ustedes se les viene a la cabeza muchas más películas de las que aquí he citado). Los descendientes es la última película del director Alexander Payne (Election -1999-, A propósito de Schmidt -2002-, Entre copas -2004-) y en ella se entrecruzan algunos de los temas (los menos ácidos) que hemos citado con anterioridad.