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miércoles, 28 de marzo de 2012

LUCES ROJAS y EXTRATERRESTRE



LUCES ROJAS (o “eres diferente, diferente al resto de la gente que siempre conocí”(*))

TÍTULO: Luces Rojas. TÍTULO ORIGINAL: Red Lights. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: España y Estados Unidos. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Rodrigo Cortés. MÚSICA ORIGINAL: Víctor Reyes. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy, Elizabeth Olsen, Toby Jones, Joely Richardson, Leonardo Sbaraglia. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.lucesrojas-es.com/.

 El director español Rodrigo Cortés (nacido en el pueblo orensano de Pazos Hermos en el año 1973), con sólo tres largometrajes en su haber, se ha convertido en una referencia en la renovación del thriller y en la exploración de nuevas posibilidades dentro del género. Sus películas se caracterizan por una férrea construcción, de forma que la realización se somete a unas rígidas reglas que se siguen de modo estricto desde el primero hasta el último minuto, pero, a pesar de ello, consigue que sus films se conviertan en sutiles metáforas de realidades muy concretas. Así, Concursante (2007), sobre la historia de un profesor de Economía que obtiene un espectacular premio en un concurso de televisión, venía a ser, en última instancia, una ácida visión de la burbuja inmobiliario-financiera que, en el momento de estreno de la película, estaba en su punto álgido. Buried (2010) –que marcó el debut del director en una producción estadounidense, aunque rodada en Barcelona y con co-coproducción española-, que narra la tensa situación de un secuestrado que despierta dentro de un ataúd, venía a ser una representación de la angustia que genera el no poder escapar de prejuicios, ideas preconcebidas y visiones rígidas de la realidad. Luces rojas también admite una segunda lectura muy clara, pero no vamos a decir cuál es porque ya la hemos desvelado (a ver si encuentran la clave).





Sigourney Weaver y Cillian Murphy interpretan a dos profesores que investigan fenómenos paranormales para dilucidar si son o no un fraude. En realidad, todos lo que han investigado lo son. Pero algo cambiará cuando reaparece el ilusionista Simon Silver (interpretado por Robert de Niro), después de estar varios años retirado, y parece echar abajo el escepticismo de los que se rigen por un estricto método científico. El duelo, más psicológico y mental que propiamente físico, lleva la trama hasta momentos de extrema tensión y de intensa incertidumbre. Y, en medio del clima enrarecido que va dominando la película, brillan a gran nivel las interpretaciones de Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy y Toby Jones y el gran dominio de la dirección de Rodrigo Cortés, que consigue manejar el film como un artefacto perfectamente coordinado y sincronizado hasta llevarlo a su insólito desenlace.

Quizás, el gran problema del director es que los espectadores, en cada nuevo film que estrene, tengan la expectativa de un desenlace sorprendente. Y en la medida en que ello resultaría difícil, sería triste que el poseedor de un estilo original, brillante y eficaz, se estancase en la repetición permanente de un increíble efecto final cada vez más desvaído, al igual que le ha pasado, más o menos, a otro director notable como M. Night Shyamalan. Pero eso, sólo el futuro lo dirá. Lo que hoy es una realidad, es esta película, de gran poderío visual y narrativo, que confirma a un director al que no hay que perderle la pista.

Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: está excelentemente rodada, con un dominio técnico prodigioso.

Lo que menos me gustó: el estilo del desenlace (me parece que inspirado por el de Kundun -1997- de Martin Scorsese) desentona con el del resto de la película.

(*) La frase entrecomillada pertenece a una canción del año 1960, con letra de Antonio Guijarro y música de Augusto Algueró.


EXTRATERRESTRE (o la mayor “marcianada” de la historia del cine español)

TÍTULO: Extraterrestre. TÍTULO ORIGINAL: Extraterrestre. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Nacho Vigalondo. MÚSICA ORIGINAL: Jorge Magaz. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Michelle Jenner, Julián Villagrán, Carlos Areces, Raúl Cimas, Miguel Noguera. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.extraterrestrelapelicula.es/.

Imaginemos que partimos del espíritu de comedia de enredo que tenía, p. ej., Ella es única (1996) de Edward Burns. Los personajes los tomamos de cualquier película de Woody Allen, pero los adaptamos a la psicología española. Finalmente, el escenario de la acción lo situamos en una ciudad que se que ha quedado desierta porque una nave extraterrestre ha aparecido en el cielo y allí se ha quedado. Si después le añadimos, por el lado de la literatura, unas gotas de Kafka, Beckett (por lo de Godot y la nave) e Ionesco, por el lado del cine, una dosis de Blake Edwards (pienso en ¿Qué hiciste en la guerra, papi? -1966- y en la saga del inspector Clouseau) y algunos elementos de atrezzo como una cámara de vídeo, unas pelotas de tenis y un tarro de melocotones en almíbar, se harán, más o menos, una idea de cómo es la nueva película de Nacho Vigalondo (que, con anterioridad, había dirigido Los cronocrímenes -2007-).






Lo que les llevo dicho es lo más que puedo decir para no desvelar la trama, aunque da igual porque, probablemente, creo que no sabría explicarla bien. Pero, a pesar de todo, esta película tiene algo que te engancha. O algo que te hará desconectar de inmediato. No habrá medias tintas.

Surrealista dentro de la estricta lógica que sigue el argumento, lo mejor es ese aire despreocupado, naïf, casi amateur de las interpretaciones de los cinco actores de la película (tono que tan difícil es que salga bien pero que aquí se consigue a la perfección).

Probablemente, los seguidores de la serie Muchachada Nui (en la que Vigalondo ha colaborado como actor, realizador y guionista) captarán inmediatamente el humor del film. Para los demás, lo mejor es sentarse a verla sin prejuicios (tal como hacen con la nave extraterrestre, en un momento dado, dos de los personajes desde la azotea de un edificio) y dejarse llevar por la torpeza, la ingenuidad y la mala leche de los personajes. Seguro que cuando termine, se quedan con ganas de volver a verla.

Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: La genialidad del planteamiento. Las escenas de la cadena de televisión clandestina.

Lo que menos me gustó: El planteamiento podría dar más de sí.


* * *

CLÁSICOS ETERNOS

IVÁN EL TERRIBLE (1944) y LA CONJURA DE LOS BOYARDOS (1958 –fecha de estreno-) de Sergei M. Eisenstein

FICHA ARTÍSTICA DE IVAN EL TERRIBLE.

TÍTULO: Iván el Terrible. TÍTULO ORIGINAL: Ivan Groznyy. AÑO: 1944. NACIONALIDAD: Unión Soviética. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Sergei M. Eisenstein. MÚSICA ORIGINAL: Sergei Prokofiev. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Nikolai Cherkasov, Lyudmila Tselikovskaya, Serafima Birman, Mikhail Naznanov, Mikhail Zharov, Amvrosi Buchma, Mikhail Kuznetsov, Pavel Kadochnikov. DURACIÓN: 103 minutos.

FICHA ARTÍSTICA DE LA CONJURA DE LOS BOYARDOS.

TÍTULO: La conjura de los boyardos. TÍTULO ORIGINAL: Ivan Groznyy: Skaz vtoroy - Boyarskiy zagovor. AÑO: 1958 –fecha de estreno-. NACIONALIDAD: Unión Soviética. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Sergei M. Eisenstein. MÚSICA ORIGINAL: Sergei Prokofiev. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Nikolai Cherkasov, Serafima Birman, Mikhail Zharov, Amvrosi Buchma, Mikhail Kuznetsov, Pavel Kadochnikov, Vsevolod Pudovkin. DURACIÓN: 88 minutos.

La personalidad de Sergei Mihailovich Eisenstein es compleja y escurridiza. De un modo inmediato, puede ser considerado como el cineasta más representativo de la Revolución Soviética de forma que, en su momento, pudo ser tomado como el ejemplo más acabado del nuevo tipo de artista que el comunismo iba a crear. Así, La huelga (1924), la legendaria El acorazado Potemkin (1925) –título que fue considerada muchos años por la mayor parte de la crítica como el mejor film de la historia del cine-, Octubre (1928) y La línea general (1929) podían ser contempladas como obras que divulgaban la ideología que había dado lugar a la URSS. Un conocimiento más profundo de su biografía y de los avatares de sus obras y una visión atenta de las mismas obligan a matizar esta primera impresión.

Al igual que los maestros de la Edad Media o del Renacimiento, quienes, aunque atendían a los deseos y encargos de sus mecenas (normalmente, nobles, eclesiásticos o autoridades públicas) a la hora de realizar sus obras, sentían una gran preocupación por la técnica y los avances estéticos, Eisenstein, aunque se adaptaba a los requerimientos del Estado que financiaba sus películas, llevó a cabo un empuje y una innovación del lenguaje cinematográfico hasta cotas que, aún hoy, han sido pocas veces superadas. Este carácter renovador y esteticista (en suma, independiente y rebelde) del cineasta tenía que chocar, forzosamente, contra las directrices y escrupulosa actividad vigilante del régimen comunista, de forma que muchos de los títulos mencionados tuvieron que ser replanteados, revisados y modificados con el fin de contar con el plácet final de las autoridades.

Ello llevó a que en el período 1930-1932 el cineasta saliera de la Unión Soviética, viajara por Europa y se acabara instalando en Hollywood, donde fue contratado por la Paramount. Después de que su estancia en Estados Unidos fuera relativamente poco fructífera, volvió a la URSS donde, desde entonces, fue visto con recelo y sospechas. A partir de ese momento, sus problemas para rodar se acrecentaron, de forma que sólo pudo estrenar Alexander Nevski (1938) y la primera parte de Iván el Terrible.





Iván el Terrible y su segunda parte, La conjura de los boyardos, fue rodada en el período 1944-1948. La obra estaba pensada inicialmente como una trilogía, pero la tercera entrega apenas fue comenzada y la segunda de las películas sólo fue estrenada  en 1958 (después de la muerte de Stalin).

Porque esta obra es uno de los retratos más impresionantes que jamás podamos ver de la naturaleza del poder y del carácter implacable que se derivan de las luchas por su consecución. Viéndola hoy, resulta muy difícil (casi imposible) no plantear un paralelismo entre el recorrido por la vida del zar Iván IV de Rusia y la trayectoria de Stalin. La primera parte (Iván el Terrible) refleja la degradación que el ejercicio de un poder crecientemente absoluto (como se muestra en la impresionante escena final) provoca en la persona que lo ostenta. Contemplar la evolución del rostro del zar (interpretado por el actor Nikolai Cherkasov), inicialmente joven y atractivo, hasta ver su decrepitud final es una de las experiencias cinematográficas más inolvidables e impactantes que cualquier espectador puede contemplar en su vida. (Esa utilización del rostro influyó claramente en El Padrino -1972- de Francis Ford Coppola y en la descripción de la mutación que experimenta Michael Corleone).





La segunda parte (La conjura de los boyardos) es ya la amargura más absoluta. Los personajes que luchan entre sí parecen cuervos (en un ejercicio visual pocas veces repetido) que luchan por su presa con absoluta ausencia de sentimientos. La aparición del color al final de la película no sirve para otra cosa que para representar una farsa con dramático final.

Obviamente, los paralelismos que podían detectarse con las luchas por el poder surgidas en la URSS a raíz de la muerte de Lenin, tuvieron un peso importante en que La conjura de los boyardos sólo fuera estrenada diez años después de que fuera terminada.

Hoy, al ver estas dos cintas, nos olvidaremos de la adscripción ideológica que pudiera tener el director y veremos una muestra de cine puro que nadie ha sabido ni podido imitar. Y nos pondremos a elucubrar, con cierta nostalgia, cómo hubiera sido el tercer título de la trilogía, la cual habrá quedado incompleta, desgraciadamente, para siempre.

Nota (de 1 a 10): 10.

Lo que más gustará: su reflejo de lo que es la lucha por el poder y el ejercicio de un poder absoluto nunca ha sido superado en la historia del cine.

Lo que menos puede gustar: Eisenstein sacrifica la naturalidad a la expresividad de los movimientos de los personajes.

* * *

JOYAS OCULTAS

MARÍA DE MI CORAZÓN (1979) de Jaime Humberto Hermosillo.

TÍTULO: María de mi corazón. TÍTULO ORIGINAL: María de mi corazón. AÑO: 1979. NACIONALIDAD: México. DIRECCIÓN: Jaime Humberto Hermosillo. GUIÓN: Gabriel García Márquez y Jaime Humberto Hermosillo. MÚSICA ORIGINAL: Joaquín Gutiérrez Heras. INTÉRPRETES PRINCIPALES: María Rojo, Héctor Bonilla, Salvador Sánchez, Tomás Mojarro, Marta Navarro, Ana Ofelia Murguía.

La vinculación de Gabriel García Márquez con el cine es bastante más estrecha de lo que, en un primer momento, pudiera pensarse. En la base de datos www.imdb.com, aparece un trabajo como director (un cortometraje, La langosta azul, realizado en 1954), tres apariciones como actor (una de ellas, en la película que comentamos hoy) y 47 intervenciones como guionista (muchas de ellas, en condición de creador de novelas y relatos adaptados para el cine).

Siendo esa labor poco conocida, María de mi corazón, producción mexicana del año 1979 dirigida por Jaime Humberto Hermosillo, es la película ideal para empezar a conocerla. Porque se trata de un magnífico film, tremendamente original, que reúne elementos que raramente se suelen combinar.





Planteada inicialmente como la historia de amor entre un ladrón y una maga (antigua compañera de correrías del primero), María de mi corazón comienza con un aire romántico-mágico-erótico que nos puede hacer recordar, en ciertos momentos, al Macondo inventado por el escritor colombiano. Pero, de repente, la narración da un giro inesperado, marcado por un hecho surrealista y absurdo, y la película adopta un tono de crítica social y nos envuelve en una situación de tremenda angustia personal que nos obliga a cambiar el chip con el que estamos viendo la historia. Pero todavía quedará un último giro, ya en el desenlace, absolutamente impactante, donde predomina el humor negro y que nos obliga a replantearnos todo el sentido de la película.

Porque la película admitirá dos interpretaciones posibles. La primera nos llevaría a pensar que la historia se plantea si la diferencia entre la locura y la cordura está marcada más por convenciones sociales que por criterios estrictamente objetivos. Pero la segunda sería más inquietante: todo lo que hemos visto al principio, ¿ha sido real o la protagonista tiene perdido el juicio y todo ha sido una alucinación? Y ello tendría una variante más desasosegante: ¿hasta qué punto podemos estar seguros de lo que percibimos?

Por todo lo comentado, María de mi corazón es una película altamente recomendable, que nos permitirá entrar en contacto con la escritura de Gabriel García Márquez, empezar a conocer el cine latinoamericano si aún no tenemos un mínimo conocimiento sobre el mismo y disfrutar de una obra absolutamente original que no olvidaremos fácilmente. ¿Quién puede pedir más?

Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más gustará: El desenlace, lleno de tristeza y humor negro.

Lo que menos puede gustar: Evidentemente, los medios técnicos no son los mismos que los de una producción de Hollywood.

miércoles, 14 de marzo de 2012

LOS IDUS DE MARZO (o lo que "La venganza de los Sith" no supo contar)

Hoy,hablamos de Los idus de marzo de George Clooney, de Luces de la ciudad de Charles Chaplin y de Danzad, danzad, malditos de Sidney Pollack.


TÍTULO: Los idus de marzo. TÍTULO ORIGINAL: The Idus of March. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: George Clooney. GUIÓN: George Clooney, Grant Heslov y Beau Willimon, según una obra de este último. MÚSICA ORIGINAL: Alexandre Desplat. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Ryan Gosling, George Clooney, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei, Jeffrey Wright, Max Minghella, Gregory Itzin. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.losidusdemarzo-lapelicula.es/.

Hollywood siempre ha mostrado un gran interés por mostrar los avatares y recovecos de la política estadounidense a partir de ficciones que pretenden ser un retrato fiel de la realidad. Desde Caballero sin espada (1939) de Frank Capra, pasando por El gran McGinty (1940) de Preston Sturges, Juan Nadie (1941) de Frank Capra, El político (1949) de Robert Rossen, Un león en las calles (1953) de Raoul Walsh, El último hurra (1958) de John Ford, Tempestad sobre Washington (1962) de Otto Preminger, The Best Man (1964) de Franklin J. Schaffner, El candidato (1972) de Michael Ritchie, Bienvenido, Mr. Chance (1979) de Hal Ashby, Ciudadano Bob Roberts (1992) de Tim Robbins, La cortina de humo (1997) de Barry Levinson, Primary Colors (1998) de Mike Nichols, Bulworth (1998) de Warren Beatty, hasta llegar a Los idus de marzo (2011) de George Clooney.






En El Príncipe, Nicolás Maquiavelo escribió: “Hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir, que el que deja el estudio de lo que se hace para estudiar lo que se debería hacer aprende más bien lo que debe obrar su ruina que lo que debe preservarle de ella: porque un hombre que en todas las cosas quiere hacer profesión de bueno, entre tantos que no lo son, no puede llegar más que al desastre. Por ello, es necesario que un príncipe que quiere mantenerse aprenda a poder no ser bueno, y a servirse de ello o no según las circunstancias”. Estas palabras escritas en 1513 se pueden seguir aplicando, nos guste o no, a una parte importante de lo que es la política: las intrigas, las conspiraciones, el juego sucio que se desarrollan entre bambalinas y que acaban determinando, en buena medida, quién ostenta el poder y quién lo pierde.

De esto habla Los idus de marzo y lo hace con gran brillantez y consistencia. Da la triple casualidad de que se ha estrenado, precisamente, en marzo, coincidiendo, además, con año electoral en Estados Unidos y casi al mismo tiempo que se han celebrado las primarias de Ohio, acontecimiento que ocupa un lugar central en el argumento de la película. Tras verla, llegamos a la conclusión que se merece más nominaciones a los Oscar de las que recibió finalmente. Está magnífico todo el plantel, desde Ryan Gosling en el papel protagonista, pasando por George Clooney (en una interpretación muy superior a la de Los descendientes, por lo que no se explica que se ensalzara tanto la de esta última y que los críticos hayan pasado de puntillas por su interpretación en el film que ha dirigido), Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti, Marisa Tomei, Jeffrey Wright (estos cuatro con el magnífico nivel a que nos tienen acostumbrados en sus últimas apariciones), hasta llegar a los más jóvenes como Evan Rachel Wood y Max Minghella.

Y la moraleja final de la película es muy distinta a la que, en principio, podríamos imaginarnos. A pesar de que, por la filiación política de Clooney (que se mueve en la órbita del Partido Demócrata), podríamos pensar que el film puede ser una defensa del idealismo, su conclusión está más cerca, quizás involuntariamente, de ciertos postulados del Partido Republicano: deberíamos desconfiar, casi por sistema, de los políticos y de sus prácticas. Recordemos, a este respecto, el discurso con el que Ronald Reagan inauguró su mandato en 1981: “De vez en cuando he estado tentado de creer que la sociedad se había convertido en demasiado compleja para manejarse por autogobierno, que el gobierno por medio de un grupo de élite es superior al gobierno para, por y del pueblo. Bien, si nadie entre nosotros es capaz de gobernarse a sí mismo, ¿quién entre nosotros tiene la capacidad de gobernar a otro?”.

Como se dice en la novela Los idus de marzo (1948), de Thornton Wilder, de donde esta película ha tomado el título: “El hechizo de esta reina disminuye grandemente cuando se la ve muy de cerca”. Pues eso…

Nota (de 1 a 10): 8,5.

Lo que más me gustó: Todo el reparto está magnífico.

Lo que menos me gustó: Los guionistas tendrían que haber trabajado más el personaje que interpreta la actriz Evan Rachel Wood.

* * *


A partir de esta entrada, vamos a ir incluyendo dos secciones nuevas en el blog. La primera de ellas, CLÁSICOS ETERNOS, hará referencia a títulos emblemáticos de la historia del cine. La segunda,  JOYAS OCULTAS, hablará de títulos menos divulgados que merezcan ser conocidos por el gran público o títulos destinados a segmentos más minoritarios, paladares exquisitos o excéntricos sin remedio. En ambos casos, incluiremos los datos del film, algunos detalles del mismo e intentaremos alentar la curiosidad del lector para que le entren ganas de ver la película.


CLÁSICOS ETERNOS:  

LUCES DE LA CIUDAD (1931) de Charles Chaplin.

TÍTULO: Luces de la ciudad. TÍTULO ORIGINAL: City Lights. AÑO: 1931. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN, GUIÓN y MÚSICA ORIGINAL: Charles Chaplin. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Charles Chaplin, Virginia Cherrill, Florence Lee y Harry Myers. DURACIÓN: 87 minutos.

De la misteriosa e incierta biografía de Charles Chaplin, sabemos que los primeros años de su vida los pasó en un circo. Pienso que sólo este hecho puede explicar que todas las películas que dirigió parezcan caminar como un funambulista sobre el alambre: ¿se caerá?¿no se caerá? En cualquier momento, parece que la película se va a precipitar sobre el suelo pero, de forma milagrosa, sigue en pie y consigue llegar, victoriosa y majestuosa, al otro extremo, es decir, a su final.

Fijémonos, por ejemplo, en el argumento de Luces de la ciudad: un vagabundo (Chaplin) se encuentra con una vendedora de flores ciega. Esta piensa que el vagabundo es rico. El vagabundo se enamora de ella y decide no sacarla del error y se dedica a ayudarla. Caer en el melodrama fácil parece inevitable. Pero, sin que lleguemos a saber muy bien cómo, el film se sobrepone al argumento imposible para trenzar una fina obra de orfebrería.





Hay dos elementos que son fundamentales en Luces de la ciudad. El primero es su perfeccionismo. La escena en la que la chica ciega llega a la conclusión de que el vagabundo es un  millonario es un buen botón de muestra. El rodaje estuvo paralizado durante varias semanas porque a Chaplin no le acababa de convencer cómo quedaba la escena y no quería  avanzar sin que ese punto quedara resuelto. Al final, encontró la solución: sencilla, en tono de comedia y con una naturalidad pasmosa (tanto más sorprendente en la medida en que sólo llegó a ese resultado tras decenas de intentos desechados). Ese afán por depurar cada secuencia hasta dejarla en su punto justo (sin que nada falte, sin que nada sobre) se percibe a lo largo de todo el metraje, de forma que el film logra alcanzar un prodigioso equilibro, tanto más meritorio en función de lo que ahora explicaremos. El segundo punto es, paradójicamente,  su tono de modernidad, a pesar de tratarse de una película muda (a Chaplin nunca le convenció el cine sonoro): la cinta evita todo atisbo de pomposidad, para ser grácil y ligera, con unos detalles que sólo aparecerán con el neorrealismo, el postneorrealismo y la nouvelle vague. Hay que mencionar, sobre todo, el tono irreverente con la autoridad (patente en la primera secuencia), la mezcla de drama y comedia (en relación a este último aspecto, resulta antológica la secuencia completa del combate de boxeo), la sistemática ausencia de subrayados, la caracterización casi impresionista de los personajes (a destacar el amigo potentado del vagabundo, que sólo lo recuerda cuanto está borracho)…




Si no se acaban de creer el tono moderno de Chaplin, basta decir que dos directores tan innovadores como Pier Paolo Pasolini (en Los cuentos de Canterbury –1972-) y Bernardo Bertolucci (en Soñadores -2003- ) homenajean al genial cómico, lo cual confirma la influencia de su estilo en los representantes más avanzados del lenguaje cinematográfico.

Y si todo esto no es suficiente para atraer el interés por el film, hay que mencionar que, sin duda, incluye el momento cumbre de la historia del cine. Porque no lo duden: no hay nadie que haya podido superar aún los últimos tres minutos y medio de esta película. Su glorioso desenlace es el justo broche final a una absoluta obra de arte.

Nota (de 1 a 10): 10.

Lo que más gustará: El desenlace (no hay adjetivos suficientes para calificarlo). La secuencia completa del combate de boxeo (es decir, incluyendo las escenas previas en los vestuarios).

Lo que menos puede gustar: El que sea una película muda (aunque después del éxito de The artist, este inconveniente puede ser fácilmente superable).


JOYAS OCULTAS: 

DANZAD, DANZAD, MALDITOS (1969) de Sidney Pollack

TÍTULO: Danzad, danzad, malditos. TÍTULO ORIGINAL: They Shoot Horses, Don`t They? AÑO: 1969. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Sidney Pollack. GUIÓN: James Poe y Robert E. Thompson, basándose en una novela de Horace McCoy. MÚSICA ORIGINAL: Johnny Green. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Jane Fonda, Michael Sarrazin, Sussanah York, Gig Young, Red Buttons, Michael Conrad, Bruce Dern, Al Lewis. DURACIÓN: 129 minutos.

Evidentemente, en los años 30 no existían los reality-shows. A finales de los 60, tampoco. Pero en los duros años inmediatamente posteriores a la Gran Depresión, sí existían los maratones de baile. Y los mecanismos que funcionaban en los mismos, reflejado en la novela de Horace McCoy They Shoot Horses, Don´t They (1935) –título que puede ser, más o menos, traducido como: ¿Acaso no disparan a los caballos?-, nos resultarían tremendamente familiares. Y los mismos fueron brillantemente reflejados en esta película de Sidney Pollack, que consiguió 9 nominaciones a los Oscar.

Para conseguir que el público se interese por la evolución del concurso, sus organizadores consiguen atraer la atención sobre determinadas parejas participantes, en función de sus circunstancias personales y sus motivos para participar en el duro certamen, de forma que hay espectadores que se identifican con ellos y les apoyan para que sean los vencedores finales (¿les suena de algo este truco?).




Danzad, danzad, malditos es una película dura, tremendamente dura, porque habla de personas que, por una situación de absoluta necesidad económica, se ven obligadas a sumergirse en una vorágine infernal donde lo ganas todo o te sigues quedando sin nada. Pero, si esa dureza no queda suficientemente clara, la película nos depara un final tremendamente amargo, uno de los más impactantes que cualquier espectador recordará, pero que es el mejor reflejo de la desolación y la desesperanza.

Danzad, danzad, malditos no deja ningún resquicio para el optimismo, pero cuando vemos los “juguetes rotos” que, en la actualidad, la televisión va dejando a su paso, cuando vemos las estrellas efímeras que, tras unas semanas, meses o pocos años de éxito, acaban siendo devoradas por su propia y enclenque fama, nos daremos cuenta que esta historia ya ha sido narrada por esta magnífica película dirigida por quien, 16 años después, triunfaría con Memorias de África.





Nota (de 1 a 10): 9.

Lo que más gustará: los paralelismos con los reality-shows del presente no pasarán inadvertidos.

Lo que menos puede gustar: no deja ningún espacio para elementos positivos.

* * *

TRÁILERS DE PRÓXIMOS ESTRENOS

GRUPO 7

El próximo 4 de abril, se estrena el nuevo film del sevillano Alberto Rodríguez (El factor Pilgrim, El traje, 7 vírgenes, After), el cual está protagonizado por Antonio de la Torre, Mario Casas e Inma Cuesta.



 
CUANDO TE ENCUENTRE

El próximo 25 de mayo, se estrena el nuevo film de Scott Hicks (Shine), protagonizado por Zac Efron y Taylor Schilling.




TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN
El 16 de marzo, se estrena este inquietante film protagonizado por Tilda Swinton y John C. Reilly.






martes, 6 de marzo de 2012

LA INVENCIÓN DE HUGO (o la reinvención de un maestro)


Antes de nada, comentar que, en relación al film Moneyball: Rompiendo las reglas, que comenté en la última entrada del blog, he realizado un análisis desde una perspectiva empresarial en mi blog de economía. Les adjunto el enlace por si quieren leerlo (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2012/02/analisis-de-moneyball-rompiendo-las.html). 


TÍTULO: La invención de Hugo. TÍTULO ORIGINAL: Hugo. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Martin Scorsese. GUIÓN: John Logan, basado en un libro de Brian Selznick. MÚSICA ORIGINAL: Howard Shore. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Asa Butterfield, Chloë Grace Moretz, Helen McCrory, Michael Stuhlbarg, Emily Mortimer, Christopher Lee, Jude Law, Ray Winstone, Frances de la Tour. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.hugomovie.com/intl/es/.

Si en la anterior entrada comentábamos la última película de uno de los grandes (Steven Spielberg), en esta ocasión tenemos que hablar del último estreno de otro de los más importantes directores de los últimos cuarenta años: Martin Scorsese.

Scorsese (nacido en 1942) viene a pertenecer a la misma generación que Francis Ford Coppola (1939), Woody Allen (1935), George Lucas (1944), Terrence Malick (1943), Michael Cimino (1939) o Alan Rudolph (1943). Si a partir de mediados de los 50 se incorporaron a Hollywood profesionales venidos del mundo de la televisión (Arthur Penn, Delbert Mann, Sidney Lumet), los cuales incorporaron modos y maneras de hacer de la pequeña pantalla, la siguiente generación reaccionó de forma radicalmente contraria.

Todos los directores que comparten, aproximadamente, edad con Scorsese y que hemos citado con anterioridad, tienen en común una reivindicación del espíritu del cine clásico y una apuesta clara por una renovación no basada en modelos televisivos sino en un empaque visual emparentado, claramente, con Orson Welles y su Ciudadano Kane (1941) y en una madurez temática cercana a las obras de Elia Kazan y Otto Preminger. Todos estos directores siempre han ambicionado hacer películas “más grandes que la vida”, visualmente impactantes y argumentalmente profundas y, con mayor o menor fortuna, han creado films que siguen influyendo en todo el cine actual.

Próximamente, en una sección nueva de este blog, irán pasando algunos de estos títulos (entre otros muchos), pero hoy vamos a detenernos en Scorsese y su cine.






Aunque no resulte obvio, las películas de Scorsese tienen un profundo componente espiritual. Ello resulta evidente en La última tentación de Cristo (1988) y Kundun (1997), pero está igualmente presente en la temprana Malas calles (1973), en los clásicos Taxi Driver (1976), Toro Salvaje (1980), Uno de los nuestros (1990) y Casino (1995), en musicales como New York, New York (1977), en comedias como Jo, ¡qué noche! (1985) y en thrillers violentos como El cabo del miedo (1991) o Infiltrados (2006). El pecado, el sentimiento de culpa (o su ausencia) y la redención se convierten en los temas principales (más o menos explícitos) de muchos de estos films, a lo que añade un profundo análisis de la psicología y mentalidad de sus personajes y una disección fría e implacable de los procesos sociales y de la dinámica de los grupos humanos.

Junto a esta dimensión, hay otra también patente, centrada en la recuperación de la memoria cultural e histórica norteamericana, en documentales como Italianamerican (1974), El último vals (1978) –donde se grabó el último concierto de The Band- o Shine a Light (2008) –sobre la actuación de los Rolling Stones en el Beacon Theater de Nueva York en otoño de 2006- y en films como La edad de la inocencia (1993), Gangs of New York (2002) o El aviador (2004).

Y, como un eje central, parcialmente oculto pero que aflora de modo manifiesto a lo largo de toda su carrera, un amor incondicional al cine. Es en su última obra, La invención de Hugo (2011), donde el homenaje al séptimo arte es más relevante.





Como ya hemos dicho al hablar de la generación a la que Scorsese pertenece, el formidable empaque visual ha sido uno de sus sellos característicos de su personalidad: espectaculares travellings y movimientos de cámara, un montaje ágil e innovador, una espléndida fotografía que se adapta perfectamente al ambiente en el que se desarrolla la historia… Estos rasgos siguen estando presentes en La invención de Hugo (a los que se incorpora el 3D como elemento adicional), pero, sin embargo, la temática normalmente tratada por Scorsese experimenta un giro radical.

De tratar de personajes que han rebasado los límites de la ley, de la normalidad psicológica o de los usos sociales aceptados, ha pasado a dirigir una película pensada para todos los públicos. Y hay que reconocer que Scorsese ha salido airoso del reto.

Toda la imaginería que emplea la película crea un impresionante espectáculo visual desde la primera hasta la última escena. Y sirve para llevar la historia del niño que intenta completar el autómata que le dejó su padre a un nivel que muy pocos directores podrían alcanzar.

Sin embargo, esta historia tiene un problema: para un niño, posiblemente la resolución de la historia no le va a emocionar. A un cinéfilo, sí le emocionará pero, quizás, el desarrollo de la trama pueda llegar a parecerle un poco infantil.

Aunque toda la realización es magnífica y la película se beneficia de unas estupendas interpretaciones (en particular, hay que destacar un excelso Ben Kingsley), ese desequilibrio del guión hace que el film no llegue a ser una obra maestra. No obstante, cualquier espectador pasará dos horas muy entretenidas y no lamentará haber pagado la entrada.

Hay que reconocer que no es habitual que, en cualquier disciplina, un creador logre reinventarse y recorrer un sendero opuesto al que ha seguido tradicionalmente. Scorsese lo ha hecho y ha logrado superar brillantemente el reto. Pienso que, con ello, ha logrado confirmar su condición de genio absoluto del séptimo arte.

Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: es un impresionante espectáculo visual. La interpretación de Ben Kingsley.

Lo que menos me gustó: demasiado adulta para los niños. Demasiada infantil para los adultos.

* * *

PALMARÉS DE LOS OSCAR

El pasado 26 de febrero, se celebró la ceremonia de entrega de los Oscar.   La gran triunfadora fue The Artist, que se llevó los premios principales. En los apartados técnicos, fue La invención de Hugo la que se llevó el gato al agua, obteniendo los de mejor sonido, mejor fotografía, mejor dirección artística y mejores efectos especiales. Esta es la lista de los principales premios:

MEJOR PELÍCULA: The Artist.

MEJOR DIRECCIÓN: Michel Hazanavicius por The Artist.
 
MEJOR ACTOR: Jean Dujardin por The Artist.

MEJOR ACTRIZ: Meryl Streep por La Dama de Hierro.

MEJOR ACTOR DE REPARTO: Christopher Plummer por Principiantes.
  
MEJOR ACTRIZ DE REPARTO: Octavia Spencer por Criadas y señoras.

MEJOR GUIÓN ORIGINAL: Woody Allen por Midnight in Paris.

MEJOR GUIÓN ADAPTADO: Alexander Payne, Nat Faxon y Jim Rash por Los descendientes.

MEJOR PELÍCULA EN LENGUA NO INGLESA: Nader y Simin. Una separación de Irán.