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martes, 12 de junio de 2012

LOS VENGADORES (o ¿la unión hace la fuerza?)


Hoy, hablo de Los vengadores de Joss Whedon, El tigre de Esnapur y La tumba india de Fritz Lang y de Los ojos sin rastro de Georges Franju.

LOS VENGADORES (o ¿la unión hace la fuerza?)

TÍTULO: Los Vengadores. TÍTULO ORIGINAL: The Avengers. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Joss Whedon. GUIÓN: Zak Penn y Joss Whedon, adaptando una novela gráfica de Stan Lee y Jack Kirby. MÚSICA ORIGINAL: Alan Silvestri. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Tom Hiddleston, Clark Gregg, Cobie Smulders, Stellan Skarsgard, Samuel L. Jackson, Gwyneth Paltrow, Harry Dean Stanton. PÁGINA WEB OFICIAL: http://es.marvel.com/vengadores/.

El paso del cine mudo al cine sonoro significó que pasara a hacerse, casi con exclusividad, películas musicales, con el fin de aprovechar de modo inmediato las nuevas posibilidades técnicas existentes. El cantor de Jazz (1927) de Alan Crossland, La melodía de Broadway (1929) de Harry Beaumont, El desfile del amor (1929) y Monte Carlo (1930) de Ernest Lubitsch o Kiss Me Again (1930) y Girl Crazy (1932) de William A. Seiter hicieron temer que el género musical ejerciera un dominio creativo absoluto en detrimento de otras opciones narrativas. Pero ello, evidentemente, no sucedió. Ya en Aleluya (1929) de King Vidor, a pesar de que también se trataba de un musical, se descubrió algo paradójico: el poder expresivo del silencio. El silencio, que antes era lo normal en un film, se convertía ahora en un arma comunicativa de primer orden. Pero, con posterioridad, el avance técnico introducido dio lugar, p. ej., a todo un nuevo género cinematográfico (de paso, hay que decir que uno de los más importantes de la historia del cine), como fue el género negro, con Código Criminal (1931) y Scarface (1932) de Howard Hawks. John Ford aportó los títulos más brillantes de su etapa expresionista con La patrulla perdida (1934) y El delator (1935). En Europa, grandes maestros como Jean Renoir (La Chienne -1931-, Boudou salvado de las aguas -1932-) o Fritz Lang (M, el vampiro de Düsseldorf -1931-, El testamento del Dr. Mabuse -1933-), quienes ya venían de triunfar del mudo, aportaron sus primeras obras maestras al cine sonoro. En el año 1940, cuando Charles Chaplin realice El gran dictador (1940) no es que ayude a consolidar la nueva tecnología (que ya estaba claramente consolidada) y no sólo significará su renuncia al cine mudo (que siempre había defendido hasta Tiempos modernos -1936-) sino que habrá abierto nuevos caminos para el cine sonoro que, sólo con oír el discurso final de la película, basta con intuir:





Traigo a colación todo esto por el papel que el 3D ha desempeñado, hasta ahora, en la historia del cine. Cuando resucitó esta opción con un nivel técnico notable, tras los cutres experimentos del pasado (con la mítica Fort Ti -1953- de William Castle como buque insignia), los resultados conseguidos por Avatar (2009) de James Cameron indicaban que podía haber una gran eclosión de los films tridimensionales, ya no sólo centrados en el cine de acción y espectáculo, sino con obras de mayor enjundia. Sea porque la crisis ha retraído el posible crecimiento en el número de espectadores, sea porque no se ha querido arriesgar por parte de la industria en invertir en introducir esta técnica en géneros diferentes a los que hasta ahora han copado esta tecnología, ni el 3D tiene visos de generalizarse (a pesar de que podría ser una solución contra la piratería y las descargas ilegales de películas) ni los resultados estrictamente artísticos han sido espectaculares (si hacemos excepción del film anteriormente citado del director de Titanic y, en menor medida, de Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2011/11/margin-call-y-las-aventuras-de-tintin.html y La invención de Hugo http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2012/03/la-invencion-de-hugo-o-la-reinvencion.html).

Por ello, tenía gran expectación sobre qué podía ocurrir con Los vengadores, ya que este film albergaba varios puntos de interés. El primero, que en él convergían tramas de varias de las adaptaciones de cómics de la Marvel de años anteriores, al aunar a varios de los personajes que las protagonizaban: Iron Man (2008) y Iron Man 2 (2010) de Jon Favreau, Hulk (2003) de Ang Lee y El increíble Hulk (2008) de Louis Leterrier, Thor (2011) de Kenneth Branagh y Capitán América: El primer vengador (2011) de Joe Johnston. Como consecuencia de ello, reunía un excelente reparto liderado por Robert Downey, Jr., Mark Ruffalo, Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson… Y, todo ello, en una película tridimensional, podía significar un punto de inflexión definitivo para la industria del cine. Pero nuestro gozo, en parte, en un pozo…