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domingo, 29 de julio de 2012

MOONRISE KINGDOM y EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE


Hoy, escribo sobre Moonrise Kingdom, El caballero oscuro: La leyenda renace, Rebeca y Cielo negro.

MOONRISE KINGDOM (o los problemas de la vida en agradables miniaturas).

TÍTULO: Moonrise Kingdom. TÍTULO ORIGINAL: Moonrise Kingdom. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Wes Anderson. GUIÓN: Wes Anderson y Roman Coppola. MÚSICA ORIGINAL: Alexandre Desplat. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Bruce Willis, Edward Norton, Bill Murray, Frances McDormand, Tilda Swinton, Harvey Keitel, Jason Schwartzmann, Kara Hayward, Jared Gilman. PÁGINA WEB OFICIAL: www.moonrisekingdom.com

El cine independiente norteamericano (dentro de lo escurridizo de su definición) ha dado mucho de sí en cuanto a grandes películas y grandes directores. Entre estos últimos, hay nombres que ya son auténtica historia de la cinematografía (John Cassavetes, Robert Altman, Woody Allen, Alan Rudolph, los hermanos Coen, Gus van Sant, Steven Soderbergh, ¿Terrence Malick?, ¿David Lynch?, ¿Quentin Tarantino?…). Habiendo puesto muchos de ellos un pie en la industria tradicional hollywoodense, en los últimos tiempos hay un realizador que se ha mantenido fiel a esta tendencia, ha aportado un estilo fresco y personal, de gran originalidad, y que se ha convertido, por méritos propios, en la joya de la corona de esta escuela: su nombre es Wes Anderson. Realizador de Academia Rushmore (1998), Los Tenenbaums (2001), Life Aquatic (2004), Viaje a Darjeeling (2007) y Fantástico Sr. Fox (2009), con Moonrise Kingdom (2012) ha conseguido, probablemente, su obra maestra y un film que, para cualquier espectador, es imposible comparar con cualquier otro porque no hay ninguno que se le pueda parecer.





El cine de Anderson, poblado de niños grandes (aferrados a sus amuletos y manías para sobrevivir a un mundo amenazante), personajes golpeados por las circunstancias (de ahí la frecuencia con que aparecen vendados, heridos y magullados) y una amalgama apabullante de referencias relacionadas con la música (sea clásica o sea pop), la literatura (incluida la infantil y juvenil o, habría que decir, preferentemente la infantil y juvenil) y la cultura en general, encuentra en Moonrise Kingdom el mejor escenario para extraer su quintaesencia: una pequeña isla (ficticia) como microcosmos, donde sus habitantes viven en (más o menos) casas de muñecas, los boy-scouts se instalan en campamentos casi de juguete y el (presunto) guía parece salido de un programa de Barrio Sésamo. Todo ello no es más que la miniatura (digerible) de sentimientos más amargos y reflexiones más ácidas. Porque, detrás del humor marciano que surca toda la cinta, se van deslizando tristes notas sobre las frustraciones del mundo adulto, el autoritarismo del poder y la soledad de quien se sabe distinto y nunca va a poder integrarse en el entorno social que le ha tocado en suerte.

Con gags geniales (como el gracioso homenaje que se hace a Cadena perpetua -1994- de Frank Darabont o qué obra de teatro se tiene que suspender cuando llega la gran tormenta, entre otros muchos), la moraleja final del film reside en esa playa (metáfora, quizás, de la infancia), perdida para siempre y que esconde el secreto (ya inalcanzable) de nuestra felicidad.

NOTA (de 1 a 10): 9.

Lo que más me gustó: su desenfadada originalidad.

Lo que menos me gustó: se hace corta.


EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE (o el lado oscuro de los héroes).

TÍTULO: El caballero oscuro: la leyenda renace. TÍTULO ORIGINAL: The Dark Knight Rises. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Christopher Nolan. GUIÓN: Jonathan Nolan, Christopher Nolan y David S. Goyer, inspirado en los personajes creados por Bob Kane. MÚSICA ORIGINAL: Hans Zimmer. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Christian Bale, Gary Oldman, Tom Hardy, Joseph Gordon-Levitt, Anne Hathaway, Marion Cotillard, Morgan Freeman, Michael Caine, Matthew Modine, Brett Cullen, Ben Mendelsohn, Burn Gorman, Josh Stewart, Liam Neeson, Cillian Murphy. PÁGINA WEB OFICIAL: http://wwws.warnerbros.es/batman3/

Christopher Nolan se ha revelado en los últimos años como el gran hacedor de universos cinematográficos deslumbrantes y tramas narrativas retorcidas y enrevesadas que siempre se resuelven con un toque de genialidad. Así, en Memento (2000) contaba una historia empezando por el final y terminando por su principio; en Insomnio (2002), desarrollaba una narración policíaca en una Alaska con 24 horas de sol; en El truco final (El prestigio) (2006) hacía el más difícil todavía con una historia de magos que luchan por realizar ante el público el número insuperable; en Origen (2010), Nolan construía un mundo onírico, en el que lograba difuminar, hasta la ambigüedad más absoluta, el límite entre sueño y realidad… Pero ha sido, curiosamente, en la trilogía de Batman (Batman Begins -2005, El caballero oscuro -2008- y esta película que hoy comentamos) donde posiblemente haya logrado una mayor profundidad psicológica en sus personajes y una mayor hondura temática en sus argumentos. Indudablemente, en el film que cierra la trilogía es donde ha conseguido la cumbre de la misma y uno de los films más importantes de los últimos tiempos.
 




En 1927, el film de ciencia ficción Metrópolis de Fritz Lang lograba captar, con lucidez y precisión, el ambiente histórico del momento, reflejando las fuertes tensiones sociales existentes y la presencia de un mesianismo latente que prometía, a cambio de enterrar la libertad individual, poner fin a los problemas que amenazaban la estabilidad y paz interna de los países. Esta película es el antecedente más parecido a lo que, en la actualidad, puede llegar a significar El caballero oscuro: la leyenda renace. Porque, de modo sorprendente, este título deja de ser una cinta de superhéroes al uso para acabar convirtiéndose en una desasosegante reflexión sobre la actual situación económica, política y social. 

El poder de las grandes corporaciones, las fuertes desigualdades sociales, el papel central de los mercados financieros, la situación de crisis económica y la explosión de una rabia contenida que no encuentra un sustrato ideológico e institucional a través del cual canalizarse acaban siendo, paradójicamente, los protagonistas de la película. Y todo ello a través de uno de los más soberbios guiones que se hayan escrito en los últimos tiempos para el cine, tanto por la profundidad de su trama como por la endiablada habilidad narrativa en la que la sucesión de escenas espectaculares e inesperados giros argumentales no dan un respiro al espectador. La realización de Nolan logra acompañar al libreto con un pulso y una planificación extraordinarias (magnífica la secuencia de la primera pelea entre Batman y Bane, de lo mejor que se ha rodado en los últimos tiempos, por su sabiduría en crear una sensación de asfixia y desasosiego, que es la que pretende, exactamente, transmitir).

En definitiva, El caballero oscuro: La leyenda renace es una combinación de espectáculo y reflexión que difícilmente dejará indiferente. ¡Ah! Y si a lo largo de la trilogía, han echado de menos a algún personaje del cómic original, el mismo va a acabar apareciendo. Eso sí, tendrán que esperar casi tres horas para verlo…

Nota (de 1 a 10): 10.

Lo que más me gustó: todo, sin excepciones.

Lo que menos me gustó: su exuberancia narrativa puede llegar a abrumar.


* * *


CLÁSICOS ETERNOS

REBECA (1940) de Alfred Hitchcock.

TÍTULO: Rebeca. TÍTULO ORIGINAL: Rebecca. AÑO: 1940. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Alfred Hitchcock. GUIÓN: Robert E. Sherwood, Joan Harrison, Philip MacDonald, Michael Hogan, adaptando la novela homónima de Daphne du Maurier. MÚSICA ORIGINAL: Franz Waxman. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: George Barnes. MONTAJE: W. Donn Hayes. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Joan Fontaine, Laurence Oliver, Judith Anderson, George Sanders, Nigel Bruce, Reginald Denny, C. Aubrey Smith, Gladys Cooper, Florence Bates, Leo G. Carroll. DURACIÓN: 130 minutos.

“Anoche, soñé con Manderley…” Esta es la primera línea de guión de una de las películas más grandes de la historia del cine. Y todo lo que vendrá después se moverá en esa sinuosa línea que separa el sueño y la realidad, la verdad y la fantasía… Si nunca han visto esta película desde esta perspectiva, reparen en dos hechos: quien da nombre al film, ha muerto antes de que este comenzara y, respecto a la protagonista, nunca llegaremos a conocer su nombre de pila… Así, no es difícil entender que la película comience en medio un camino atravesado por la niebla…






Se suele decir que el estilo, el tono y la factura visual de Rebeca debe más a David O. Selznick (productor de arrolladora personalidad, famoso por producciones como El pequeño Lord, Intermezzo, Lo que el viento se llevó, Duelo al sol o Jennie) que a las aportaciones de Alfred Hitchcock. De hecho, el maestro británico, en el famoso libro El cine de Hitchcock, de François Truffaut, comentaba sobre el film: “No es una película de Hitchcock. Es una especie de cuento y la misma historia pertenece a finales del siglo XIX. Era una historia bastante pasada de moda, de un estilo anticuado”. Sin embargo, los puntos de contacto con otros muchos puntos del film del director son numerosos. El clima onírico remite, directamente, a Recuerda (1945) o Vértigo (1958). Los temas del “falso culpable” y del sentimiento de culpa son recurrentes en sus films: Extraños en un tren (1951), Yo confieso (1953), Crimen perfecto (1954), Falso culpable (1956), Con la muerte en los talones (1959)… La presencia de mujeres (sobre todo, madres, pero no siempre) dominantes y autoritarias también se puede hallar en Sospecha (1941), Encadenados (1946), Psicosis (1960) o Los pájaros (1963)… Igualmente, el juego de las identidades múltiples y de los personajes sin identidad se desarrolla tanto en este film como en Sospecha (1941), La sombra de una duda (1943), Yo confieso (1953), Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (1959), Marnie, la ladrona (1964) o Cortina rasgada (1966). Y el “voyeurismo” latente (que aquí se insinúa, junto a más aspectos, en el personaje del ama de llaves) no es menos visible en Rebeca que en La ventana indiscreta (1954)…

Por todo ello, a pesar de las reticencias del maestro en reconocer su influencia en la cinta, resulta evidente que se trata de uno de sus títulos más representativos. Aún hoy, los perfiles de la mansión de Manderley, los personajes que la habitan, que la han habitado o que rondan cerca de ella y el clima de ansiedad que siempre la envuelve siguen produciendo una innegable inquietud y una extraña zozobra… Y es imposible no sentirse inmediatamente identificado con la desvalida protagonista sin nombre que deambula por ambientes góticos y senderos siempre amenazantes… “Anoche soñé con Manderley...” Pero, ¿fue un sueño o una pesadilla? Nunca lo sabremos.

Nota (de 1 a 10): 10.

Lo que más gustará: el toque inconfundible y genial del maestro Hitchcock.

Lo que menos puede gustar: no se me ocurre nada.


JOYAS OCULTAS

CIELO NEGRO (1951) de Manuel Mur Oti.

TÍTULO: Cielo negro. TÍTULO ORIGINAL: Cielo negro. AÑO: 1951. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN: Manuel Mur Oti. GUIÓN: Manuel Mur Oti, Antonio González Álvarez y Francisco Pierrá, adaptando la novela corta Miopita de Antonio Zozaya. MÚSICA ORIGINAL: Jesús García Leoz. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Manuel Berenguer. MONTAJE: Antonio Gimeno y Sara Ontañón. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Susana Canales, Fernando Rey, Luis Prendes, Julia Caba Alba, Rafael Bardem, José Isbert, Manolo Morán, Antonio Riquelme. DURACIÓN: 95 minutos.

De entre los directores españoles de los años inmediatamente posteriores a la Guerra Civil, el nombre de Manuel Mur Oti es uno de los injustamente olvidados. En una época en que el cine español se movía en parámetros de escaso riesgo y limitada audacia artística, títulos como Cielo negro (1951), Condenados (1953), Orgullo (1955) o Fedra (1956) representaron una ruptura estética con el cine convencional, aunque siempre respetando los patrones temáticos establecidos. Incomprendido entonces e ignorado después (en la medida en que las tendencias dominantes se decantaron por otras vías distintas), en su última etapa profesional escribió el guión de dos de las más famosas series de la televisión española de finales de los 70: Cañas y barro (1978) y La barraca (1979), sendas adaptaciones de dos novelas de Vicente Blasco Ibáñez. Hoy, vamos a hablar de su mejor película y de una de las grandes obras maestras del cine español: Cielo negro.





En manos de cualquier otro realizador, Cielo negro hubiera sido otro monótono melodrama que añadir a la larga lista de melodramas realizados a lo largo de estos años. En manos de Manuel Mur Oti, Cielo negro es otra cosa: un reflejo de la angustia existencial de un país recién salido de una contienda fratricida, un testimonio de una situación económica y social llena de incertidumbre, la pesimista visión de un clima moral enrarecido…

La solución final a la trama, a pesar de todo, es la fe, concretamente la fe en Dios, para que no haya lugar a las dudas. El problema para Mur Oti es que el recorrido hasta este desenlace no es nada complaciente para esos años (lo cual no le convertía en un director cómodo para el orden de la época) y el desenlace mismo no conectaría con el espíritu posterior (un final que consiste en encontrar en Dios la tabla de salvación pocas veces se repetiría en los años sucesivos), de forma que su cine fue pasando, poco a poco, a un segundo plano.

No obstante, toda la fuerza de la cinta se mantiene aún intacta, sobre todo en su intensísimo final, y, tras revisarlo, es difícil negar la indudable calidad del film.

Por último, una sugerencia para los profesores de Literatura. Si tienen que estudiar y comentar con sus alumnos el libro de poemas Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso, acompañen el trabajo con la visión de este film. Ambas obras son hermanas gemelas de un mismo espíritu y una misma actitud…

Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más gustará: los excelentes trabajos de Susana Canales y Fernando Rey.

Lo que menos puede gustar: determinados aspectos de la trama pueden chocar con la mentalidad actual.

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