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domingo, 30 de septiembre de 2012

EN BRUTO, THE DEEP BLUE SEA y A ROMA CON AMOR



Normalmente, la atención de los medios se vuelca en las grandes superproducciones y tienden a asociar a ellas el éxito cinematográfico. Evidentemente, esto es profundamente inexacto. Ha habido obras con grandes presupuestos que han significado grandes fracasos artísticos y comerciales y películas “pequeñas” que han contado con el favor de crítica y público. En la entrada de hoy de nuestro blog, vamos a hablar de títulos que se salen de los parámetros habituales de los blockbusters pero que, no por ello, tienen su indudable interés.

Uno de las innovaciones que, en los últimos años, ha favorecido la distribución de obras de presupuesto limitado ha sido internet. El pasado 28 de septiembre, en el Salón de Actos del Cortijo del Alamillo, en Sevilla, tuvo lugar la presentación de la web-serie En Bruto, realizada por la productora Made in En Bruto, con El Chirrio Producciones (http://elchirrioproducciones.blogspot.com.es/) como productora colaboradora. La serie, creación de Pepo Chenoll y de mi amigo Ignacio Nieto, tiene como origen el cortometraje homónimo, que pueden ver en el siguiente enlace:





Dicho cortometraje, que constituía un homenaje implícito al cine de Luis García Berlanga (tanto por su carácter coral como por su referencia al “Imperio Austro-Húngaro”: http://www.eldia.es/2010-11-15/gastronomia/2-Berlanga-ultimo-emperador-austrohungaro.htm), constituye el punto de partida de la serie, cuyos sucesivos capítulos podrán verse en la siguiente página web:



El capítulo 0 está en la red desde hoy, 30 de septiembre:

http://www.madeinenbruto.com/#!cap%C3%ADtulo-0


Es decir, ya podemos saber qué pasa con el famoso diamante del Imperio Austrohúngaro…





THE DEEP BLUE SEA (o la fuerza de la pasión)

TÍTULO: The Deep Blue Sea. TÍTULO ORIGINAL: The Deep Blue Sea. AÑO: 2011. NACIONALIDAD: Reino Unido. DIRECCIÓN: Terence Davies. GUIÓN: Terence Davies, adaptando una obra teatral de Terence Rattigan. MÚSICA ORIGINAL: Samuel Barber. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Rachel Weisz, Tom Hiddleston, Simon Russell Beale, Ann Mitchell, Jolyon Coy, Karl Johnson, Harry Hadden-Paton, Sarah Kants, Oliver Ford Davies, Barbara Jefford. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.facebook.com/TheDeepBlueSeaFilm y http://www.musicboxfilms.com/the-deep-blue-sea-movies-1.php.

Es conocida la habilidad británica para hacer cine de época, para reflejar tiempos pasados, gracias a las magníficas ambientaciones y el saber hacer interpretativo. The Deep Blue Sea es otro buen ejemplo de todo ello. Dirigida por Terence Davies (que consiguió hacer una obra maestra con La casa de la alegría -2000-), adapta una obra teatral de Terence Rattigan, que ya fue llevada al cine con anterioridad, en 1955, por Anatole Litvak, con Vivien Leigh como protagonista (http://www.imdb.es/title/tt0047978/). En esta ocasión, Davies, aunque mantiene muchas de las virtudes que demostró con La casa de la alegría, no consigue alcanzar el mismo nivel que consiguió con dicho film.





The Deep Blue Sea tiene una estructura circular. Es de noche y vemos una construcción derruida (quizás como consecuencia de los bombardeos de la recién terminada II Guerra Mundial, quizás por el simple paso del tiempo) y, desde ahí, la cámara, en un solemne desplazamiento, nos lleva hasta una pensión donde vive la protagonista, interpretada por una magnífica Rachel Weisz. A partir de ahí, se va narrando su drama, alternando su situación presente con sucesivos flash-backs, hasta que, al final, ya de día, en otro solemne desplazamiento, la cámara se va alejando de la pensión hasta volver a la construcción derruida inicial.

Entre medias, veremos la historia de una pasión que rompe con los tabúes y convencionalismos sociales, y cuyo desenlace nos deja un sabor agridulce. ¿Es la pasión un mero paréntesis en una vida que nos oprime? (Esa construcción con que empieza y termina el film no sería, entonces, otra cosa que un símbolo de esa desolación a la que, inevitablemente, nos vemos abocados.) ¿Es la pasión, a pesar de todo, la fuerza que nos permite seguir viviendo? (Ese paso de la noche al día podría ser un signo de esta interpretación.) ¿Es la película el reflejo del cambio de mentalidad surgido a raíz del final de la II Guerra Mundial y de sus consecuencias? (Y esas ruinas, de este modo, no serían más que el símbolo de unas formas de pensar y actuar periclitadas.)

Todas estas posibles lecturas se derivan de una película realizada con extraordinaria sencillez pero que, gracias a su magnífico trío protagonista, logra transmitir con gran convicción el núcleo del conflicto que se desarrolla en la misma. 

Sin embargo, cualquier espectador notará, consciente o inconscientemente, que algo falla en el film. Y es que su problema radica en que casa mal que una historia que trata de la pasión tenga un ritmo lento y un tono tan frío. Eso supone una contradicción importante que impide que la cinta aproveche todo el potencial que muchas de sus virtudes permiten vislumbrar.

Nota (de 1 a 10): 6,5.

Lo que más me gustó: Las interpretaciones de Rachel Weisz, Tom Hiddleston y Simon Russell Beale.

Lo que menos me gustó: ¿Debe ser tan gélida una película sobre la pasión?



A ROMA CON AMOR (o todos los caminos llevan a Woody Allen)
TÍTULO: A Roma con Amor. TÍTULO ORIGINAL: To Rome with Love. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: Estados Unidos-España-Italia. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Woody Allen. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Woody Allen, Alec Baldwin, Roberto Benigni, Penélope Cruz, Judy Davis, Jesse Eisenberg, Greta Gerwig, Ellen Page, Flavio Parenti, Alison Pill, Alessandro Tiberi, Alessandra Mastronardi, Fabio Armiliato. PÁGINA WEB OFICIAL: http://sonyclassics.com/toromewithlove/

Woody Allen ha vuelto a cumplir con el rito de su película anual. Siguiendo por su periplo europeo, y después de hacer en París una obra maestra (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2011/05/midnight-in-paris-o-todo-lo-que-usted.html), ahora le toca el turno a Roma, donde, sin llegar al nivel de su film anterior, logra realizar una muy estimable comedia en la que se aúnan su audacia narrativa y su increíble capacidad para entretener y hacer reír.





Fue David W. Griffith quien descubrió, a golpe de intuición, los conceptos de “espacio cinematográfico” y de “tempo cinematográfico”. Toda película se desarrolla en un lugar que sólo existe en la película misma y en un tiempo ajeno al tiempo habitual, en un tiempo que el montaje y el ritmo del film crean a su antojo y capricho. A partir de ahí, la mayoría de los directores han utilizado estos conceptos de forma convencional, pero ha habido otros (Eisenstein, Epstein, Buñuel, Resnais, Kubrick, Tarkovski, Lynch, Wong Kar Wai) que los han retorcido y llevado a su extremo hasta crear obras inclasificables que han conseguido que el lenguaje cinematográfico llegue hasta el límite de sus posibilidades.

La audacia de A Roma con amor es distorsionar esos conceptos básicos antes aludidos para enlazar cuatro historias muy diferentes entre ellas y hacerlo en una comedia, género muy alejado, en general, de cualquier voluntad experimentadora. Aunque pueda pasar inadvertido, las cuatro tramas se despliegan en intervalos temporales absolutamente diferentes pero, a pesar de ello, se van entrelazando con gran maestría, constituyendo un gran ejemplo de la madurez creativa de Woody Allen.

Además, una vez que termina la película, nos va a resultar hasta lógico el planteamiento elegido: en una ciudad donde se alternan las viejas ruinas imperiales, las grandes obras del Renacimiento y construcciones modernas, el elemento temporal se diluye y es posible fantasear con ritmos cronológicos alternativos.

Aparte de todo eso, les aseguro que, si ven la película, se van a reír bastante con unas historias que sorprenden con su capacidad imaginativa y con unas magníficas interpretaciones, que ya son marca habitual de los films de Allen. ¿Qué más se puede pedir?

Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: Su audacia narrativa.

Lo que menos me gustó: Se toma poco en serio a sí misma.

jueves, 20 de septiembre de 2012

HOLMES & WATSON. MADRID DAYS (o la poética de la nostalgia)



TÍTULO: Holmes & Watson. Madrid Days. TÍTULO ORIGINAL: Holmes & Watson. Madrid Days. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN: José Luis Garci. GUIÓN: José Luis Garci, María San Román Riveiro, Andrea Tenuta y Eduardo Torres-Dulce. MÚSICA ORIGINAL: Pablo Cervantes. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Gary Piquer, José Luis García Pérez, Victor Clavijo, Belén López, Macarena Gómez, Manuela Velasco, Leticia Dolera, Jorge Roelas, Manuel Tejada, Enrique Villén, Inocencio Arias, Carlos Hipólito.


Aunque puede parecer una afirmación sorprendente, me atrevo a decir que no es fácil entender el cine de José Luis Garci. Sobre todo, porque la tentación es dejarse llevar por las apariencias y emitir un juicio precipitado y superficial. De entrada, si analizamos toda su obra, lo cómodo sería dividirla en dos etapas. La primera (1977-1987), sería el testimonio de una época de profundos cambios en la sociedad española. Las películas que integran la que podríamos denominar la “Trilogía de la Transición” (Asignatura pendiente -1977-, Solos en la madrugada -1978- y Las verdes praderas -1979-), el díptico adscrito al “género negro” (El crack -1981- y El crack 2 -1983-) y la “Trilogía de la Melancolía” (Volver a empezar -1982, primera película en lengua española en ganar el Oscar a la Mejor Película en Lengua no Inglesa-, Sesión continua -1984- y Asignatura aprobada -1987-) serían el reflejo de una época y, quizás, de la evolución desde la esperanza al desencanto. Tras el paréntesis que supusieron las dos temporadas de Historias del otro lado, serie realizada para Televisión Española, lo convencional es decir que el cine de Garci dio, a partir de 1994, un giro hacia los modos y maneras del cine clásico (el de los años 40 y 50, el de los años de máximo esplendor de Hollywood y el de la madurez de genios como Renoir, Ophüls o Dreyer). Así, habría una “Trilogía del Melodrama” (con Canción de cuna -1994-, La herida luminosa -1997- y El abuelo -1998-), una “Trilogía de la Posguerra” (You're the one -2000-, Historia de un beso -2002- y Tiovivo c. 1950 -2004-) y, tras Ninette (2005), la que podríamos llamar “Trilogía de la Historia” (con Luz de domingo -2007-, Sangre de mayo -2008- y Holmes & Watson. Madrid Days -2012-). Si nos quedamos ahí, no habríamos dicho nada que estuviera en contra de la opinión extendida de críticos y entendidos. Y, sin embargo, nos estaríamos equivocando completamente.





Si me preguntasen cuál sería la primera película que habría de ver de Garci para comprender su cine de forma cabal, no lo dudaría dos veces: Sesión continua. En ella, es donde se percibe más claramente la visión del director y la que nos hace descubrir que la división en dos etapas que antes hemos hecho tiene mucho de falacia. Allí descubriremos que, para Garci, el cine es una realidad de repuesto, un espacio idealizado donde ampararnos de la intemperie de la vida, un lugar en el que todo es posible y todo acaba teniendo su solución, que es reflejo de la realidad pero que evita sus asperezas y severidades. Y, al final, resulta evidente que, su primera etapa, detrás de su apariencia testimonial, encierra, al igual que todo su cine posterior, la nostalgia por un mundo que, en última instancia, sólo puede existir proyectado en una pantalla. Sólo desde esa perspectiva, se puede entender Holmes & Watson. Madrid Days, película que encierra otro posible equívoco. Si se quiere ver este film como la narración de la investigación de unos asesinatos llevada a cabo por Sherlock Holmes y su inseparable Watson, el espectador se decepcionaría. Porque, afortunadamente, va más allá. Holmes y Watson son como las cámaras, los ojos, las miradas que registran el languidecer de una era, el lento final de un mundo destinado a extinguirse.





El hecho de que la historia parta de unos asesinatos cometidos, presuntamente, por Jack el Destripador en Madrid, es el simple macguffin hitchcockiano, es decir, una mera excusa para entrar de lleno en el auténtico tema de la película. Y, de acuerdo con la naturaleza del cine y la condición de la memoria y de los mundos en decadencia, los límites entre sueño y realidad se difuminan hasta no poder distinguir uno de otra. Y así, a lo largo de la película, Holmes hablará de un Madrid que es idéntico al de sus sueños. (¿Será otro sueño la propia película? Sí, porque toda película, en el fondo, no es más que un sueño que se interrumpe al encenderse la luz de la sala…).

Pero, frente a lo efímero, aflora lo eterno: la fuerza de las relaciones humanas, la amistad, el amor (con Holmes y Watson como polos opuestos en sus respectivas actitudes respecto a la mujer), el afán de cambio y progreso, el poder del arte y la literatura… Y, en contrapartida, el mal, un mal que, aunque sea subrepticiamente, mueve sus hilos para acallar todo lo bueno de lo que es capaz el ser humano.

Partiendo de estas premisas, Holmes & Watson. Madrid Days es una pequeña maravilla que nos hará disfrutar con la habitual maestría técnica del director, una magnífica ambientación de la época retratada y unas estupendas interpretaciones, entre las que destacaría las de Gary Piquer, José Luis García Pérez, Belén López (fascinante en su caracterización como Irene Adler, el gran amor de Holmes) y Manuela Velasco.

Cuando la película termina, lo que recordaremos de ella será su visión sobre la complejidad del amor y la grandeza de la amistad, su retrato de una época que ya no existe y la constatación de que, por desgracia, las formas del mal se reproducen y son siempre las mismas (y la sutileza del desenlace invita a trazar siniestros paralelismos con el presente).


Nota (de 0 a 10): 7.

Lo que más me gustó: Su eficaz ambientación. Su fotografía. El trabajo de todo el reparto.

Lo que menos me gustó: La precipitación del desenlace choca con el ritmo lento del film. Dicho ritmo, además, no gustará a todos los espectadores (aunque yo lo considero necesario por la propia naturaleza del film).

lunes, 3 de septiembre de 2012

PROMETHEUS (o el moderno Frankenstein)


Hoy, hablo de Prometheus de Ridley Scott, de Rio Bravo de Howard Hawks y de El viaje de Chihiro de Hayao Miyazaki.


PROMETHEUS (o el moderno Frankenstein)

TÍTULO: Prometheus. TÍTULO ORIGINAL: Prometheus. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Ridley Scott. GUIÓN: Jon Spaihts y Damon Lindelof. MÚSICA ORIGINAL: Marc Streitenfeld. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Charlize Theron, Idris Elba, Guy Pearce, Logan Marshall-Green, Sean Harris, Rafe Spall, Emun Elliot, Benedict Wong, Kate Dickie, Patrick Wilson. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.prometheuslapelicula.es/.

Tras adquirir experiencia en el mundo de la publicidad y debutar en la dirección con Los duelistas (1977), el británico Ridley Scott alcanzó la fama y el prestigio con Alien, el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982). Estos dos films, que se convirtieron en clásicos de la ciencia-ficción prácticamente desde el momento de su estreno, han cimentado la consideración de Scott como uno de los grandes de la historia de la cinematografía, a pesar de los altibajos de su carrera posterior. No obstante, no cabe negar la gran calidad de títulos como La sombra del testigo (1987), Black Rain (1989), Thelma & Louise (1991), Gladiator (2000), Black Hawk derribado (2001), El reino de los cielos (2005) o American Gangster (2007), que definen una trayectoria brillante y muy personal. Con Prometheus, el director ha querido realizar una precuela del primero de sus grandes éxitos, es decir, ha intentado explicar los hechos que anteceden a Alien. No está claro si esta intención ha beneficiado al resultado final de la cinta.






Prometheus tiene, como principales virtudes, dos de las características de las que siempre han gozado las mejores películas de Scott: las magníficas interpretaciones al servicio de personajes de gran fuerza y carácter y su espectacularidad visual. Así, por encima de un reparto que brilla a muy buen nivel, destacan los trabajos de Noomi Rapace (en el papel de la científica Elizabeth Shaw), Charlize Theron (como la comandante Meredith Vickers) y Michael Fassbender (como el androide David). Los efectos especiales, sin ahogar la evolución de la trama, proporcionan una factura visual de gran empaque al film. Asimismo, el director, con gran maestría, sabe ir generando, en un crescendo progresivo muy inteligentemente manejado, un dantesco ambiente de pesadilla.

Sin embargo, el gran problema de Prometheus es su guión y la historia que narra. El primer elemento disfuncional es el propio carácter del film: ni acaba de ser una precuela que enlace perfectamente con la primera entrega de Alien, ni acaba teniendo una personalidad propia que sirva para analizarla con independencia de aquella. Así, los elementos que unen ambos films se centran, simplemente, en el comportamiento de las criaturas que van cobrando vida conforme avanza la historia, en la última escena (sobre todo, en la última escena, habría que enfatizar) y en la caracterización del personaje de Noomi Rapace que, en función de detalles de la trama que no revelaremos, sirven para explicar aquella frase que el androide Ash decía sobre el alienígena asesino en la película original: “¡Es un superviviente!”. Cabe pensar que si Scott hubiera decido realizar un film independiente, no habría mermado el nivel de Prometheus y, quizás, le hubiera servido para ejecutar una obra de mayor calidad. El segundo elemento, verdaderamente desconcertante, es que se abren varias incógnitas a lo largo de la narración y ninguna queda resuelta satisfactoriamente. A saber: la explicación de la primera secuencia del film (de la que, al terminar la película, sólo cabe hacer conjeturas), la revelación sobre quién realizó las inscripciones para señalar la ruta al planeta LV-223, la condición de los llamados “ingenieros”, la aclaración de las causas de lo que sucedió en el planeta visitado… Quizás, todo ello no sea más que una artimaña para atraer público a la anunciada Prometheus 2, pero no es menos cierto que perjudica a la apreciación global de la película. Finalmente, hay que decir que la película contiene excesivos elementos de otros títulos de ciencia-ficción. Cualquier mínimo conocedor del género, encontrará referencias de Quatermass and the Pit (1967) de Roy Ward Baker, 2001: Una odisea en el espacio (1968) de Stanley Kubrick, Esfera (1998) de Robert Zemeckis e, incluso, la propia Blade Runner (1982) de Ridley Scott.

En resumen, un film que no aburre (más bien, todo lo contrario),  pero que decepciona en su acabado final.

Nota (de 1 a 10): 6,5.

Lo que más me gustó: Las interpretaciones de Noomi Rapace, Charlize Theron y Michael Fassbender. Su espectacularidad visual.

Lo que menos me gustó: el guión abre varias incógnitas y no resuelve ninguna.


CLÁSICOS ETERNOS

RÍO BRAVO (1959) de Howard Hawks

TÍTULO: Río Bravo. TÍTULO ORIGINAL: Rio Bravo. AÑO: 1959. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Howard Hawks. GUIÓN: Jules Furthman y Leigh Brackett, adaptando un relato corto de B. H. McCampbell. MÚSICA ORIGINAL: Dimitri Tiomkin. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Russell Harlan. MONTAJE: Folmar Blangsted. INTÉRPRETES PRINCIPALES: John Wayne, Dean Martin, Angie Dickinson, Ricky Nelson, Walter Brennan, Ward Bond, John Russell, Pedro González González, Estelita Rodríguez, Claude Akins. DURACIÓN: 141 minutos.

Howard Hawks es, sin duda, uno de los grandes de la historia de la cinematografía. Fue capaz de realizar obras maestras en el género de la comedia (La fiera de mi niña -1938-, Luna nueva -1940-, Bola de fuego -1941-, Me siento rejuvenecer -1952-, Su juego favorito -1964-), el cine negro (Código criminal -1931-, Scarface -1932-, Tener y no tener -1944-, El sueño eterno -1946), el western (Río Rojo -1948-, Río Bravo -1959-, El Dorado -1966-, Río Lobo -1970-), el cine bélico (El sargento York -1941-), el musical (Los caballeros las prefieren rubias -1953-), el peplum (Tierra de faraones -1955-) o el cine de acción (Avidez de tragedia -1932-, ¡Hatari! -1962-, Peligro línea… 7000 -1965-). Pocos pueden presumir de haber sido capaces de moverse con tal desenvoltura en tanta variedad de géneros.





Río Bravo es uno de sus films que tiene mayor popularidad entre los espectadores. Y, a la vez, es uno de los mejores exponentes de cuál suele ser la estructura de sus films (al menos, desde Bola de fuego y, sobre todo, desde Tener y no tener). El hermano del cacique local asesina a sangre fría a un vecino del pueblo (memorable la secuencia de inicio, sin diálogos). El sheriff (interpretado por John Wayne) lo detiene con la intención de ponerlo a disposición del comisario de la región cuando este llegue a la localidad. Mientras tanto, con la única ayuda de un alcohólico (Dean Martin), un viejo lisiado (Walter Brennan) y un joven petulante (Ricky Nelson), deberá resistir al empeño del hermano del detenido de sacarlo de la cárcel por cualquier tipo de métodos violento o ilegal. A su vez, tendrá que vérselas con los problemas que le cause una jugadora profesional (Angie Dickinson), de la que se acabará enamorando.






Como es habitual en las películas de Hawks, tanto peso, como la propia trama, lo tiene el análisis de las relaciones humanas y de la psicología de sus personajes. Si observamos a cada uno de los protagonistas desde el inicio hasta el desenlace, todos ellos viven un proceso que les hace mejorar como personas. El sheriff acabará teniendo más confianza en los demás y abrirá el caparazón sentimental en que se hallaba encerrado. Dude, el personaje interpretado por Dean Martin, irá superando su problema de alcoholismo. Stumpy, papel asumido por Walter Brennan, acabará saliendo de su encierro en la oficina del sheriff para adquirir protagonismo en el desenlace. Y Colorado Ryan, encarnado por el cantante y actor Ricky Nelson, frenará su ímpetu juvenil y ganará en madurez y experiencia. Río Bravo, más que la narración en sí, es la descripción de ese proceso. Y, en la medida en que vemos a seres humanos reales, a personajes de carne y hueso, y no meros esquemas de un determinado género narrativo, es donde la película nos acaba ganando y se llega a comprender que los espectadores quieren revisitarla continuamente. Es, ni más ni menos, que volver a encontrarnos con unos viejos amigos.

Nota (de 1 a 10): 10.

Lo que más gustará: la fuerza y brío de los personajes.

Lo que menos puede gustar: creo que sólo disgustará a quienes no le guste el western.


JOYAS OCULTAS

EL VIAJE DE CHIHIRO (2001) de Hayao Miyazaki

TÍTULO: El viaje de Chihiro. TÍTULO ORIGINAL: Sen to Chihiro no kamikakushi. AÑO: 2001. NACIONALIDAD: Japón. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Hayao Miyazaki. MÚSICA ORIGINAL: Joe Hisaishi. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Atsushi Okui. MONTAJE: Takeshi Seyama. VOCES PRINCIPALES EN LA VERSIÓN ORIGINAL EN JAPONÉS: Rumi Hiiragi, Miyu Irino, Mari Natsuki, Takashi Naitô, Yasuko Sawaguchi, Tatsuya Gashûin. DURACIÓN: 125 minutos.

Hayao Miyazaki es, quizás, el representante más prestigioso del dibujo animado japonés. Colaborador en series legendarias como Heidi, Marco o El perro de Flandes, su fama proviene de largometrajes como El castillo de Cagliostro (1979), Nausicaä del Valle del Viento (1984), El castillo en el cielo (1986), Mi vecino Totoro (1988), Nicky, la aprendiza de bruja (1989), Porco Rosso (1992), La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001), El castillo ambulante (2004) o Ponyo en el acantilado (2008). Estos films han servido para infundir al mundo de la animación un aire absolutamente original, caracterizado por un hondo tono lírico y onírico. La indudable calidad de su obra llevó a que El viaje de Chihiro ganara el Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Berlín del año 2002.





Una niña (Chihiro) se traslada con sus padres a su nuevo lugar de residencia. En el camino, se pierden y, tras cruzar un túnel, se adentran en un pueblo sin habitantes. La protagonista decide pasear por los alrededores y, cuando llega la noche, descubre que el lugar se llena de espíritus. Al regresar con sus padres, se lleva la desagradable sorpresa de que se han convertido en cerdos. A partir de ese momento, deberá averiguar cómo romper el encantamiento y poder devolverlos a su estado original.

Todo el film es un despliegue desbordante de imaginación, poesía y un muy personal sentido del humor. La variedad de criaturas y situaciones que se dan cita en la trama constituye todo un alarde de fantasía que satisfará a cualquier espectador deseoso de encontrarse con títulos que se aparten de los esquemas convencionales.

Cuando, al final, Chihiro abandone el lugar y mire hacia atrás, hacia el túnel por el que se adentró en un mundo insospechado, su mirada, en el fondo, será de nostalgia: la nostalgia de quien ha vivido con intensidad una aventura y sabe que no va a volver a vivir una experiencia similar. Algo así como la nostalgia final de Frodo en la trilogía de El señor de los anillos. A mí, personalmente, la mirada de Chihiro me gusta más y me parece más honda y sincera.

Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más gustará: la desbordante imaginación que derrocha.

Lo que menos puede gustar: su fuerza lírica está por encima de su tenue trama narrativa.