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lunes, 29 de octubre de 2012

LO IMPOSIBLE (o la obra cinematográfica como estado de ánimo)



TÍTULO: Lo imposible. TÍTULO ORIGINAL: Lo imposible. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: España. DIRECCIÓN: Juan Antonio Bayona. GUIÓN: Sergio G. Sánchez. MÚSICA ORIGINAL: Fernando Velázquez. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Naomi Watts, Ewan McGregor, Tom Holland, Samuel Joslin, Oaklee Pendergast, Geraldine Chaplin, Marta Etura. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.loimposible-lapelicula.com/.

Aunque el cine siempre ha tendido a reflejar las circunstancias sociales de cada momento histórico, ha habido coyunturas en las que ha sido el arte que mejor ha sabido reflejar el estado de ánimo de una época. Si quisiéramos saber qué se sentía, qué se pensaba, cómo eran las vivencias y qué inquietudes existían durante la Depresión del 29, no tendríamos más que ver El pan nuestro de cada día (1934) de King Vidor, Las uvas de la ira (1940) de John Ford o la filmografía de dicho período de Frank Capra (El secreto de vivir -1936-, Vive como quieras -1938-, Caballero sin espada -1939- o Juan Nadie -1941-). Para tener una impresión de primera mano de cómo se encontraba la Italia de la posguerra, bastaría con recuperar Roma, ciudad abierta (1945) o Paisà (1946) de Roberto Rossellini, Ladrón de bicicletas (1948) de Vittorio de Sica o La terra trema (1948) de Luchino Visconti. Si sintiéramos curiosidad por el sentimiento de paranoia existente durante la Guerra Fría, nada más fácil que revisar La guerra de los mundos (1953) de Byron Haskin, Invasores de Marte (1953) de William Cameron Menzies, La humanidad en peligro (1954) de Gordon Douglas, La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) de Don Siegel, ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964) de Stanley Kubrick, Punto límite (1964) de Sidney Lumet o La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero. Para conocer el espíritu crítico de los años 60, nada mejor que contemplar La jauría humana (1966) o Bonnie y Clide (1967) de Arthur Penn, Los profesionales (1966) y A sangre fría (1967) de Richard Brooks, El graduado (1967) de Mike Nichols o En busca de la felicidad (1971) de Robert Mulligan. Como habrán observado, en la lista figuran títulos pertenecientes a géneros (la ciencia-ficción, el western…), que, en principio, parecen alejados de cualquier intención de retratar la realidad. Sin embargo, los que enumeramos, han cumplido ese objetivo del mismo modo que lo han podido hacer películas de corte realista. Con Lo imposible, sucede algo similar.







Si, en el futuro, alguien quisiera conocer cuál era el estado de ánimo de esta época de crisis que estamos viviendo, Lo imposible sería un título de obligada revisión. Sólo reconociendo el paralelismo existente entre los avatares de la familia protagonista (la cual, estando de vacaciones en Tailandia, se ve afectada por el tsunami que afectó al Sudeste asiático en las Navidades de 2004) y la situación actual que padecemos, podemos intuir los motivos por los que el público (inconscientemente, en gran medida) ha conectado con la temática del film (hasta el fin de semana del 19-21 de octubre, casi 2,8 millones de espectadores fueron a las salas a verla, obteniendo una recaudación que ya supera los 20 millones de euros: http://www.labutaca.net/top10.htm).

Y esa conexión no sólo hay que entenderla en la identificación simbólica tsunami = crisis. Va más allá, en la medida en que muchos de los rasgos de lo que sucede después del maremoto, nos serán familiares: práctica ausencia de los poderes públicos para encauzar las consecuencias de la catástrofe, reforzamiento de la familia como célula esencial de amparo y protección del individuo, aparición de redes informales y espontáneas de colaboración para encontrar soluciones a los problemas y el heroísmo como única alternativa para remediar la gravedad de los acontecimientos…








Juan Antonio Bayona (quien rozó la perfección en El orfanato -2007-), lleva con gran pulso toda la narración y brilla a gran altura en la dirección de actores.Que Ewan McGregor y Naomi Watts realicen unas magníficas interpretaciones no nos puede extrañar dada su experiencia y su brillante trayectoria, pero la espontaneidad e intensidad de la actuación de los tres niños (Samuel Joslin, Oaklee Pendergast y, sobre todo, Tom Holland, que interpreta al hijo mayor) sólo se puede conseguir con un trabajo de gran nivel por parte del director en este apartado.


Respecto al desarrollo de la narración, es espectacular la primera parte de la película, con una espléndida recreación del tsunami y de sus efectos con unas cotas de realismo que provoca que, en determinados momentos, parezca que estemos viendo casi un documental. No obstante, la segunda parte no brilla al mismo nivel que la primera, en gran medida porque Bayona adopta una estrategia narrativa opuesta a la que había llevado hasta ese momento. 


Frente al estilo realista inicial, adopta la decisión de manejar la intriga mediante suspensiones de las tramas y el desarrollo de complejas coreografías de los movimientos de los personajes que lo único que generan es artificiosidad y falta de verosimilitud (si, p. ej., creen recordar que ya han visto antes una escena similar a la de padre e hijo cruzando sus pasos en los corredores del hospital, tendrán razón: vean el final de La pequeña princesa -1939- de Walter Lang, con Shirley Temple como protagonista, y comparen).

En resumen, Lo imposible es una película notable, con grandes virtudes, pero que no acaba de ser una película redonda. De todos modos, que una película española haya sido tal éxito de taquilla es algo que no puede dejar de alegrarnos. No sólo eso: lo celebramos con toda sinceridad.


Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: el quinteto protagonista (Naomi Watts, Ewan McGregor y los niños Tom Holland, Samuel Joslin, Oaklee Pendergast). La recreación del tsunami.

Lo que menos me gustó: La segunda mitad de la película baja de nivel con respecto a la primera.









domingo, 21 de octubre de 2012

EL ARTISTA Y LA MODELO y BLANCANIEVES


EL ARTISTA Y LA MODELO (o la delgada línea que separa la inspiración del vacío)

TÍTULO: El artista y la modelo. TÍTULO ORIGINAL: El artista y la modelo. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: España-Francia. DIRECCIÓN: Fernando Trueba. GUIÓN: Fernando Trueba y Jean-Claude Carrière. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Aida Folch, Jean Rochefort, Claudia Cardinale, Götz Otto, Chus Lampreave, Christian Sinniger, Martin Gamet, Mateo Deluz. PÁGINA WEB OFICIAL: http://elartistaylamodelo.com/es/home.


Mi amigo Freijanez es artista. Su obra se inscribe en el “Expresionismo Lírico” y se compone de cuadros, pinturas-cerámicas y figuras y esculturas. Pueden ver una amplia muestra de su trabajo en www.freijanez.com. En cualquier obra que reprodujéramos aquí, veríamos más allá de ella misma. Su contemplación es instalarse en un estado de ánimo, en una emoción, en un instante único cristalizado en una forma y un color. 




Rama Multicolor



Tetera Roja



                                                       Noche de crisálidas




 
Elegía para dos opuestos



El proceso por el cual la realidad, en su más amplio sentido, genera una obra de arte es complejo y, en gran medida, misterioso. En el centro del mismo, se encuentra la inspiración, un ente escurridizo pero de cuya existencia cuadros como los de Freijanez dan testimonio.

El cine ha intentado en varias ocasiones atrapar la esencia de la inspiración. Aunque Moulin Rouge (1952) de John Huston y El loco del pelo rojo (1956) de Vincente Minnelli se aproximaron a ella, quizás acabaron centrándose más en las biografías de Toulouse-Lautrec y Vincent van Gogh, respectivamente. La joven de la perla (2003) de Peter Webber, sí abordó cómo tuvo lugar la elaboración de una pintura concreta por Johannes Vermeer pero, en última instancia, la reconstrucción de una época y el análisis de unas circunstancias sociales tuvieron mayor peso en la trama. El sol del membrillo (1992) de Víctor Erice sí que entró de lleno en intentar escudriñar el enigma, a través del complejo proceso de creación del pintor Antonio López, pero es la propia dificultad del mismo lo que acaba acaparando nuestra atención. Es quizás, El artista y la modelo uno de los films que ha logrado entrar en el verdadero núcleo de la cuestión. Probablemente, porque sólo la ficción y las metáforas sirven para llegar al fondo de lo que es difícil expresar a través de las palabras.










La desnudez de la modelo en la mayor parte del metraje no hace más que reforzar la cercanía entre el escultor y el objeto de su arte, entre el artista y el resultado final de su labor. Sin embargo, la dirección de Trueba logra eludir, magistralmente, cualquier morbo o tentación de mal gusto. La exquisitez con que está rodada toda la película sirve para introducirnos con habilidad en el tema y, además, las magníficas interpretaciones de Aida Folch y Jean Rochefort ayudan a hacer creíbles a sus personajes, infundiéndoles un calor humano que consigue la inmediata complicidad de los espectadores.

Debiendo destacar, también, la aportación de dos magníficas secundarias como Claudia Cardinale y Chus Lampreave, mi gran objeción al film es un final que, sinceramente, no lo veo conectado al desarrollo de la historia. Es una especie de deus ex machina que no me acabó de convencer.

A pesar de ello, El artista y la modelo, junto a Sal gorda (1984), La niña de tus ojos (1988) y Chico & Rita (2010), ha de ser recordado como uno los grandes títulos de Fernando Trueba.


Nota (de 1 a 10): 7.

Lo que más me gustó: Aida Folch y Jean Rochefort. La serenidad que destila todo el conjunto.

Lo que menos me gustó: El final no me convenció en absoluto.

* * *


BLANCANIEVES (o la crudeza disfrazada de tópico)

TÍTULO: Blancanieves. TÍTULO ORIGINAL: Blancanieves. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: España-Francia. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Pablo Berger. MÚSICA ORIGINAL: Alfonso Vilallonga. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Maribel Verdú, Daniel Giménez Cacho, Ángela Molina, Inma Cuesta, Macarena García, Pere Ponce, Sofía Oria, Ramón Barea, Carlos Lasarte, Josep María Pou, Oriol Vila, Sergio Dorado, Emilio Gavira, Itziar Castro. PÁGINA WEB OFICIAL: http://blancaniev.es/.

Después de que, el año pasado, The Artist sorprendiera con la realización de una película muda (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2011/12/artist-o-por-que-conformarse-con-el.html), el experimento se repite en una película española. Su artífice, Pablo Berger, que ya causó una excelente impresión en el año 2003 con Torremolinos 73, historia de un matrimonio que decide hacer porno amateur, vuelve a dar con Blancanieves otro giro de tuerca, que representa un evidente salto de calidad respecto a su film anterior.






La época que transcurre entre los años 1914 (fecha en la que David W. Griffith dirige Judith de Betulia y La conciencia vengadora) y 1931 (momento en el que Charles Chaplin realiza Luces de la ciudad) es el período de esplendor del cine mudo y, quizás más importante, en el que el lenguaje cinematográfico se configura tal como lo conocemos en la actualidad. Cuando se revisan las películas de esos años, se percibe algo que rompe con muchos de los prejuicios e ideas preconcebidas que se pudieran tener sobre las mismas. Al no existir ni convenciones narrativas ni patrones de género a los que someterse, esos films gozan de una audacia y de una imprevisibilidad que, con posterioridad, se perdió en gran medida. Se podían mezclar etapas históricas diferentes con absoluto desparpajo (como en Intolerancia -1916- de David W. Griffith, Juana de Arco -1916- y Los diez mandamientos -1923- de Cecil B. de Mille o Las tres luces -1921- de Fritz Lang), aparecía el humor en medio de la tragedia (como en Intolerancia, Ben-Hur -1925- de Fred Niblo o El último -1924- de F. W. Murnau), se utilizaban decorados que se alejaban de la representación fiel de la realidad y cuya finalidad era crear el clima agobiante y asfixiante del film (como en El gabinete del Dr. Caligari -1920- de R. Wiene), aparecían heroínas femeninas con un empuje y una decisión que tardaron muchos años en volver a verse (como las que interpretaron Constance Talmadge en Intolerancia, Carol Dempster en Flor de amor -1920- de David W. Griffith y Lil Dagover en Las tres luces) y, en resumen, ante el desconocimiento de las fórmulas que funcionaban y las que no, se optó por probar todas las que se pudieran para averiguar lo que diferenciaba unas de otras. Blancanieves de Pablo Berger recoge buena parte de este espíritu.





Blancanieves es difícilmente clasificable. Podría resumirse cómo la traslación del cuento de los hermanos Grimm a la Andalucía de los años 20. Es eso pero no es sólo eso. Su mirada, que, en un análisis superficial, podría parecer que incurriera en el tópico, es, en realidad, mucho más ambigua que su simple envoltura (hay que esperar al desenlace para acabar de entenderlo). A las desgracias iniciales, le sucede un humor blanco, ingenuo que, de repente, se trunca con una de las más retorcidas exhibiciones de maldad que nunca hayamos llegado a ver en una sala de cine. La emoción, la sorpresa y el dolor ante la vileza humana van alternándose en un tobogán visual que demuestra la gran sabiduría cinematográfica de Pablo Berger. Ello, junto a las magníficas interpretaciones de Maribel Verdú, Macarena García, Daniel Giménez Cacho y Sergio Dorado hacen el resto.

Candidata de la Academia Española de Cine para el Óscar en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera, creo que sólo el reciente triunfo de The Artist puede dificultar su nominación. En lo demás, méritos artísticos tiene en abundancia.

Nota (de 1 a 10): 7,5.

Lo que más me gustó: Es una auténtica experiencia visual. El final es, sencillamente, genial.

Lo que menos me gustó: Es mejor película cuando se aleja del estereotipo que cuando cae en él.