Translate

sábado, 17 de noviembre de 2012

SKYFALL (o también las ratas tienen su corazoncito…)



Antes de empezar la reseña de Skyfall, la última película del agente 007, les voy a hacer una pregunta aparentemente fácil: ¿Quiénes fueron los tres primeros actores que interpretaron al personaje de James Bond? Lean después de la reseña y, quizás, se lleven una sorpresa…


TÍTULO: Skyfall. TÍTULO ORIGINAL: Skyfall. AÑO: 2012. NACIONALIDAD: Reino Unido. DIRECCIÓN: Sam Mendes. GUIÓN: Neal Purvis, Robert Wade y John Logan, según el personaje creado por Ian Fleming. MÚSICA ORIGINAL: Thomas Newman. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Ben Whishaw. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.skyfall-movie.com/site/ y http://www.007.com/skyfall/.

Corre una leyenda urbana en torno a Nunca digas nunca jamás (1983) de Irvin Kershner –de la que, por supuesto, nunca sabremos si es verdad o no-, que gira en torno a cómo iba a ser su secuencia inicial. Hubiésemos visto a un James Bond borracho, mal vestido, con barba de varios días y desconectado  de cualquier obligación y responsabilidad en alguna playa del Caribe. Entonces, hubiesen llegado dos caballeros británicos a su casa, elegantemente vestidos, que se dirigirían a él: “Señor Bond, venimos a buscarle para que se reincorpore al Servicio Secreto de Su Majestad…”. Bond hubiese respondido, en parte amargado, en parte desilusionado: “No quiero saber nada de ustedes”. Sin embargo, los dos caballeros volverían a la carga: “¿Es que acaso no le preocupa su país?”. “Ya no”, respondería el agente 007. Finalmente, le darían el argumento definitivo: “Es que es ella quien se pide…”. “¿Quién es ella?”, preguntaría Bond. “La reina”, le dirían sin ningún asomo de duda. Sólo entonces, Bond iría a su habitación y, tras unos minutos, saldría perfectamente afeitado, impecablemente vestido y completamente sobrio, preparado para afrontar su nueva misión.

Aunque no aparece tal como la hemos narrado, parte del espíritu de esta secuencia aparece al principio de la última entrega de la serie Bond y ello es así porque encaja a la perfección con algunos de los temas que se desarrollan a partir de la compleja trama de Skyfall.






En un momento dado, M, papel interpretado por Judi Dench con su habitual maestría, afirma: “Los huérfanos son nuestra mejor simiente”. Con ello, se hace aflorar una idea que, de forma más implícita que explícita, ha sobrevalorado todas las películas de la franquicia: en el fondo, Bond sublima, a través de su trabajo en la Inteligencia británica, su propio desarraigo y su propia soledad, sustituyendo esa familia que no tiene (y en Skyfall conoceremos más detalles sobre ello) por la imagen de la reina como madre y, quizás, la de su propio país como padre. Y, posiblemente, eso no sólo le ocurrirá a él. Los Servicios Secretos (en el fondo, cualquier organización), buscará utilizar los elementos emocionales (cuanto más primarios y elementales, mejor) para conseguir la lealtad y máxima implicación de sus empleados.

El gran problema de ese empleo de las emociones es que los conflictos que surgen son implacables y descarnados. Y así, en Skyfall, la trama principal, centrada en el enfrentamiento de los Servicios de Inteligencia con un villano encarnado eficazmente por Javier Bardem, no será más que el enfrentamiento entre Caín y Abel, un choque de confianzas traicionadas y lealtades engañadas en el que no habrá lugar ni para la piedad ni para el perdón.

Siendo Skyfall la primera película de la serie dirigida por el ganador de un Óscar, Sam Mendes (autor de las espléndidas American Beauty -1999- y Camino a la perdición -2002-), ello se refleja en que se trata de una de las mejores películas de toda la saga Bond. No obstante, considero que en su afán por abarcar demasiados temas (el ya mencionado conflicto casi paterno-filial, la encrucijada de aquellos cuyo tiempo parece haber pasado, la condición de quienes son elegidos para participar en determinadas tareas –cuestión ejemplificada en la metáfora de las ratas-), los mismos acaban desarrollándose sin el suficiente orden y chocando, hasta cierto punto, entre ellos.

No obstante, Skyfall es un estimable film que va más allá de ser un gran espectáculo visual hasta conseguir crear un clima emocional y reflexivo oscuro y atormentado, que logra trascender los márgenes tradicionales de la saga para alcanzar los rincones más tenebrosos de la naturaleza humana.

Nota (de 1 a 10): 7,5.

Lo que más me gustó: la brillantez de la puesta en escena, algo habitual en todas las entregas de la franquicia.

Lo que menos gustó: los diversos subtextos de la trama se entorpecen entre sí.




 
Al principio, preguntábamos quiénes habían sido los tres primeros actores que habían interpretado a James Bond. Muchos responderían del siguiente modo: Sean Connery, George Lazenby y Roger Moore. Bien, pues esta respuesta sería INCORRECTA. La respuesta correcta sería: Barry Nelson, Sean Connery y David Niven. Expliquémoslo.



La primera vez que se hizo una adaptación de una novela de Ian Fleming fue en el año 1954, en la serie televisiva estadounidense Climax! (http://www.imdb.com/title/tt0310853/). James Bond fue interpretado por el mencionado Barry Nelson (http://www.imdb.com/name/nm0625167/) y el título elegido para ser adaptado fue el de Casino Royale (de ahí que esta novela no formara parte de la saga hasta recientemente, ya que la productora no tenía los derechos sobre la misma). En YOUTUBE, aparece colgado el capítulo:


 



En 1962, se realizó la primera entrega de la saga Bond, 007 contra el Dr. No, dirigida por Terence Young y protagonizada, como es conocido, por Sean Connery (http://www.imdb.com/title/tt0055928/).
Antes de que Sean Connery en 1969, abandonara la franquicia, se hizo una parodia del personaje, utilizando, precisamente, la trama de Casino Royale. La película homónima, del año 1967, fue codirigida por John Huston, Val Guest, Ken Hughes, Joseph McGrath y Robert Parrish y, en ella, el papel del agente secreto recayó en David Niven.