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miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL HOBBIT: LA DESOLACIÓN DE SMAUG (o el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones)



TÍTULO: El Hobbit: La desolación de Smaug. TÍTULO ORIGINAL: The Hobbit: The Desolation of Smaug. AÑO: 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos-Nueva Zelanda. DIRECCIÓN: Peter Jackson. GUIÓN: Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson y Guillermo del Toro, adaptando la novela El Hobbit de J. R. R. Tolkien. MÚSICA ORIGINAL: Howard Shore. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, Ken Stott, Graham McTavish, William Kircher, James Nesbitt, Stephen Hunter, Dean O´Gorman, Aidan Turner, John Callen, Peter Hambleton, Jed Brophy, Mark Hadlow, Adam Brown, Orlando Bloom, Evangeline Lilly, Lee Pace, Cate Blanchett, Sylvester McCoy, Benedict Cumberbatch, Mikael Persbrandt, Luke Evans, Stephen Fry. PÁGINA WEB OFICIAL: http://wwws.warnerbros.es/thehobbitdesolationofsmaug/.



Tras el estreno el año pasado de la primera parte de la adaptación de El Hobbit dirigida por Peter Jackson (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2012/12/el-hobbit-un-viaje-inesperado-o-la.html), ahora se ha estrenado la segunda entrega, con la curiosidad de saber si el director neozelandés iba a ser capaz de seguir manteniendo el interés del espectador en su quinta visita a la Tierra Media y, sobre todo, de si iba a mantener el listón lo suficientemente alto como para que nos impacientáramos por el estreno de la última entrega dentro de un año. Y, sorprendentemente, lo ha logrado. En primer lugar, porque ha seguido liberándose del influjo de la primera trilogía, optando por una mayor creatividad narrativa frente al seguimiento literal del texto de Tolkien (por ello, a los seguidores del autor británico, probablemente les gustará más la saga de El señor de los anillos; a los cinéfilos seguramente les gustará más la de El Hobbit). En segundo lugar, porque en La desolación de Smaug ha sabido superar el principal problema que parecía presentar esta segunda trilogía: ¿cómo iba a lograr mantener el ritmo de intensidad y agilidad de la primera parte cuando, tras el encuentro con el dragón que mantenía en tinieblas al reino de Erebor, no parecía que hubiera material narrativo suficiente como para sostener una nueva película de tres horas? La respuesta, por sencilla, no deja de resultar genial en su simplicidad: lo que parecerá uno más de los rodeos y recovecos que esconde la Tierra Media, se convertirá en nuestro centro de atención cuando la segunda entrega llegue a su desenlace, dejándonos con la miel en los labios sobre el destino que le puede aguardar. Aunque parezca sorprendente, cuando, tras casi tres horas de película, llega su final, nos quedamos con ganas de más, de mucho más…














Frente a Un viaje inesperado, La desolación de Smaug se beneficia de que los personajes ya están presentados y, por ello, se entra inmediatamente en la acción sin que haya un solo desmayo narrativo en toda la trama. Por otro lado, si en la primera parte ya sobresalía el personaje de Thorin (interpretado por un espléndido Richard Armitage), en esta entrega el personaje gana en complejidad, mostrándonos varios matices en su evolución de forma que se acaba convirtiendo (junto al Gollum) en uno de los caracteres mejor perfilados de toda la cinematografía de Jackson. Finalmente, toda la historia sigue articulada en torno a grandes momentos épicos (la incursión por el bosque, la huida por el río, el camino que sigue Gandalf…). Sin embargo, como contrapunto, sobresalen dos momentos en los que la épica cede al minimalismo: el de la búsqueda de la cerradura para acceder al castillo de Erebor y el de la aparición del dragón.

En resumen, podemos decir que Peter Jackson ha hecho una especie de “más difícil todavía”. Cuando parecía que el mundo de Tolkien ya había sido suficiente explotado por el director neozelandés, lo que ha hecho es superarse y confirmar que, probablemente, su talento está ya desligado del material literario que le ha servido de base y vuela ya libremente hacia no sabemos qué nuevos mundos. Hasta saber cuáles, permaneceremos expectantes. Mientras tanto, disfrutaremos del gran espectáculo que nos está brindando con (hasta la fecha) esta magnífica trilogía.





Nota (de 1 a 10): 8,5.



Lo que más me gustó: La evolución del personaje de Thorin (Richard Armitage). La secuencia de la cerradura. La aparición del dragón.


Lo que menos me gustó: Se ve venir cómo va a ser el momento cumbre de la tercera entrega.

  


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