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miércoles, 29 de enero de 2014

NYMPHOMANIAC. VOLUMEN 2 (o Joe es Lars)



TÍTULO: Nymphomaniac. Volumen 2. TÍTULO ORIGINAL: Nymphomaniac. AÑO: 2013. NACIONALIDAD: Dinamarca-Alemania-Francia-Bélgica-Reino Unido. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Lars von Trier. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Manuel Alberto Claro. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgard, Stacy Martin, Shia LaBeouf, Mia Goth, Michael Pas, Jean-Marc Barr, Jamie Bell, Ananya Berg. PÁGINA WEB OFICIAL: http://golem.es/nymphomaniac/ y http://www.nymphomaniacthemovie.com/.



La obra del director ruso Andrei Tarkovski está considerada como una de las más profundas, enigmáticas y crípticas de toda la historia del cine. La infancia de Iván (1962), Andrei Rublev (1966) –  biografía sui generis sobre la vida de un pintor de iconos ruso que vivió a caballo de los siglos XIV y XV-, Solaris (1972), - curiosa película de ciencia-ficción en la que un científico debe investigar qué extraños sucesos están ocurriendo en el planeta que da nombre al film-, El espejo (1975) – revisión de la historia de Rusia en el siglo XX y de la problemática del intelectual en un medio hostil-, Stalker (1979), Nostalghia (1983) y Sacrificio (1986) continúan siendo, en gran medida, enigmas sin descifrar, películas cuyas claves, aunque parecen evidentes, todavía presentan resquicios para nuevas dudas y nuevos significados.

Si tenemos en cuenta que la dimensión religiosa e, incluso, mística tienen un gran peso en la temática que suele desarrollar el director ruso, puede sorprender que hablemos de él a la hora de hacer la reseña de una película de alto contenido erótico como Nymphomaniac. Pero su presencia en el segundo volumen de este film es central y apabullante. Atendiendo sólo a detalles superficiales, en el cuarto donde tiene lugar la larga conversación entre Charlotte Gainsbourg y Stellan Skarsgard hay una reproducción de un icono de Andrei Rublev, la protagonista recuerda cómo levitó cuando tenía diez años (levitación que recuerda a la que experimentaban los protagonistas de La infancia de Iván, Solaris y de Sacrificio), uno de los episodios de la película se titula El espejo (es decir, como la película de Tarkovski del año 1975), el director ruso encabeza la lista de agradecimientos que realiza Lars von Trier en los títulos de crédito finales y, para concluir, el Preludio Coral en Fa-menor Ich ruf zu dir, Herr Jesu Christ (BWV 639) de Johann Sebastian Bach tiene una presencia recurrente a lo largo del film, al igual que ocurría en Solaris.




Pero todo ello encuentra su razón de ser en el sorprendente giro que la trama de Nymphomaniac va experimentando conforme el film avanza. Porque lo que era, en principio, la historia de una adicta al sexo, acaba siendo una reivindicación de la libertad y de la personalidad propia, realizada de un modo que hubiese resultado insospechado a lo largo de buena parte de la película.








miércoles, 22 de enero de 2014

EL LOBO DE WALL STREET (o de aquellos polvos, estos lodos)




Lo primero de todo, comentar que, aparte del análisis cinematográfico que aquí se realiza, en mi blog El dedo en el dato se analiza El lobo de Wall Street desde un punto de vista económico (http://eldedoeneldato.blogspot.com/2014/01/analisis-de-el-lobo-de-wall-street-i.html).




EL LOBO DE WALL STREET (o de aquellos polvos, estos lodos)

TÍTULO: El lobo de Wall Street. TÍTULO ORIGINAL: The Wolf of Wall Street. AÑO: 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Martin Scorsese. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Rodrigo Prieto. MONTAJE: Thelma Schoonmaker. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Leonardo di Caprio, Jonah Hill, Margot Robbie, Matthew McConaughey, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau, Jean Dujardin, Joanna Lumley, Cristin Milioti, Christine Ebersole, Shea Whigham, Katarina Cas, P. J. Byrne, Kenneth Choi, Brian Sacca, Henry Zebrowski, Jake Hoffman. PÁGINA WEB OFICIAL: http://ellobodewallstreetes.tumblr.com/.

Cuando se estrenó La invención de Hugo (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2012/03/la-invencion-de-hugo-o-la-reinvencion.html), ya comentamos que el cine de Scorsese se movía en torno a dos ejes fundamentales: la dimensión espiritual y psicológica de sus personajes y la recuperación y análisis de la memoria cultural e histórica de Estados Unidos. Si este segundo aspecto  había quedado un tanto difuminado en sus tres últimos largometrajes de ficción, es decir, Infiltrados (2006), Shutter Island (2010) y La invención de Hugo (2011), -no pasaba exactamente lo mismo en sus documentales del período: Shine a light (2008), Public speaking (2010) y George Harrison: Living in the Material World (2011)-, ahora vuelve con inusitada fuerza e inesperada acidez en El lobo de Wall Street. Porque esta película es, ante todo, una recapitulación sobre ciertos fenómenos que han tenido lugar en los últimos 25 años en el mundo financiero estadounidense (y de los que, tras extenderse a otras zonas geográficas, estamos sufriendo ahora las consecuencias) y sobre la base moral que ha hecho posible que esos fenómenos adquirieran una dimensión y una trascendencia insospechadas. Pero, como pasa en toda película y como sucede con todo gran director, El lobo de Wall Street va más allá de ese planteamiento de partida y nos proporciona aristas mucho más complejas que, en una visión superficial del film, pueden pasar desapercibidas.







viernes, 17 de enero de 2014

THE GRANDMASTER y AGOSTO



THE GRANDMASTER (o la película que termina donde empieza la leyenda)


TÍTULO: The Grandmaster. TÍTULO ORIGINAL: Yi dai zong shi. AÑO: 2013. NACIONALIDAD: República Popular China-Hong Kong. DIRECCIÓN: Wong Kar Wai. GUIÓN: Wong Kar Wai, Jingzhi Zou y Haofeng Xu. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Philippe Le Sourd. MÚSICA ORIGINAL: Nathaniel Méchaly y Shigeru Umebayashi. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Tony Leung, Zhang Ziyi, Chang Chen, Wang Qingxiang, Shang Tielong, Zhao Benshan. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.golem.es/distribucion/pelicula.php?id=309.





No estaríamos exagerando demasiado si decimos que el realizador chino (nacido en Shangai y residente en Hong-Kong) Wong Kar Wai se ha convertido en uno de los directores más importantes del panorama cinematográfico actual. Dejando a un lado sus películas menos conocidas (As Tears go By -1988-, Días salvajes -1990-, Chungking Express -1994-, Ashes of time -1994-, Fallen Angels -1995- y Happy Together -1997-), sólo Deseando amar (2000), 2046 (2004, film que ya comentamos recientemente: http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2013/12/especial-navidad.html) y My Blueberry Nights (2007) lo situarían como una de las figuras más relevantes del séptimo arte en los últimos tiempos, no sólo por la calidad alcanzada por sus films sino, sobre todo, por su original e innovador estilo. Wong Kar Wai es un director que, en todas sus películas, despliega un esteticismo preciosista y carente de complejos. Por ello, se le suele achacar que, en el fondo, lo que hace es brillo hueco, es decir, envoltura sin sustancia. Nada más lejos de la realidad. Aunque en las películas de Wong Kar Wai la trama siempre avanza entre líneas y de modo fragmentario, siempre hay presentes una serie de temas (recurrentes y casi obsesivos a lo largo de su obra) de gran hondura filosófica, psicológica y emocional: la identidad borrada (o difuminada) por el paso inevitable del tiempo y por las circunstancias cambiantes, el amor como un ideal inalcanzable, la memoria como recreación y no como retrato fiel del pasado, la heroicidad silenciosa, las heridas sin cicatrizar que todos escondemos y que marcan el rumbo de nuestras vidas, la nostalgia como refugio... The Grandmaster no constituye una excepción, aunque hay que hacer una serie de matizaciones sobre cómo nos la llegado la película desde China.








jueves, 9 de enero de 2014

A PROPÓSITO DE LLEWYN DAVIS (o nunca un antihéroe tendrá su Ítaca)



TÍTULO: A propósito de Llewyn Davis. TÍTULO ORIGINAL: Inside Llewyn Davis. AÑO: 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos-Francia. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Joel Coen y Ethan Coen. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Bruno Delbonnel. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Garrett Hedlund, Justin Timberlake, Ethan Philips, Robin Bartlett, Max Casella, Jerry Grayson, Jeanine Serralles, Adam Driver, Stark Sands, Alex Karpovsky, Helen Hong, Bradley Mott, Michael Rosner, Bonnie Rose, Jack O’Connell, Ricardo Cordero, Sylvia Kauders, Ian Jarvis. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.insidellewyndavis.com/intl/es/splash.



Ya tuvimos ocasión de comentar la obra de los hermanos Coen cuando se estrenó Valor de ley (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2011/03/valor-de-ley-o-los-tipos-duros-no.html) y, aunque A propósito de Llewyn Davis puede parecer una película muy distinta, en realidad tiene un fuerte nexo de unión con el resto de películas de estos realizadores. El cine de los Coen es el cine de la desconstrucción, es decir, consiste en atrapar las reglas de cualquier género y seguirlas, aparentemente, a rajatabla para acabarlas destruyendo y crear algo que es bastante diferente a aquello que, originalmente, lo inspiró. A propósito de Llewyn Davis sólo se puede entender cabalmente si tenemos en cuenta cuál es su reverso. Consideremos la típica película cuyo protagonista acaba siendo el triunfador absoluto de la historia. Elijamos, por ejemplo, Karate Kid (John G. Avildsen, 1984) y veamos su última escena:






Está claro que el desenlace no ofrece dudas. Después de muchas dificultades, después de estar al borde de la derrota, Ralph Macchio logra la victoria en el campeonato superando a sus correosos rivales, poco escrupulosos, además, con las reglas básicas del juego limpio. Su madre y su novia lo abrazan exultantes. Vemos, también, cómo su mentor (Pat Morita), quien lo ha guiado y lo ha conducido por el buen camino, sonríe satisfecho, consciente de que ha sabido cumplir con su obligación. Y como broche final, la música contundente de Bill Conti subrayando la grandiosidad del momento. Todo acaba bien.


Ya que A propósito de Llewyn Davis va de un músico folk, podemos tener en cuenta otras referencias de películas estadounidenses que también narran la vida de músicos de éxito, mostrando sus claroscuros (es decir, el triunfalismo no es tan taxativo como en el primer caso que hemos comentado, aunque la valía artística de todos ellos es absolutamente indiscutible y reconocida): 


Rapsodia en azul (1945) de Irving Rapper, que se centra en la biografía del compositor George Gershwin;


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Noche y día (1946) de Michael Curtiz, que nos narra cómo fue la vida de Cole Porter;







Música y lagrimas (1954) de Anthony Mann, donde el músico elegido es Glenn Miller; 
 







 o Esta tierra es mi tierra (1976), en la que el biografiado era Woody Guthrie.








Aunque las trayectorias de todos estos artistas tienen sus luces y sus sombras, es evidente que su legado ha trascendido a las generaciones posteriores y sus nombres son referencias indiscutibles en el legado musical procedente de Estados Unidos. Pero, ¿qué sucede con los que no triunfan?¿Qué sucede con aquellos artistas que permanecen en el más absoluto anonimato aunque su obra pueda ser valiosa? A propósito de Llewyn Davis se sitúa en esa áspera antesala donde se quedan quienes esperan obtener el éxito y, al final, sólo se encuentran con una larga carrera a cuestas que les ha proporcionado escasas satisfacciones y un sinfín de amarguras y sinsabores.