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miércoles, 26 de febrero de 2014

HER (o "no es bueno que el hombre esté solo")


TÍTULO: Her. TÍTULO ORIGINAL: Her. 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN Y GUIÓN: Spike Jonze. MÚSICA ORIGINAL: Arcade Fire. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Hoyte Van Hoytema. MONTAJE: Jeff Buchanan y Eric Zumbrunnen. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Joaquin Phoenix, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Chris Pratt, Matt Letscher, Laura Kai Chen, Scarlett Johansson (voz), Brian Cox (voz). PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.her-lapelicula.es/ y http://www.herthemovie.com/.

El filósofo, teólogo, historiador, narrador y poeta andalusí Ibn Hazm de Córdoba (994-1064) escribió en torno al año 1023 una obra titulada El collar de la paloma (la cual cuenta con una magnífica traducción al castellano realizada por el insigne arabista Emilio García Gómez). En ella, al modo del Ars Amandi de Ovidio, el autor habla de las distintas modalidades de amor, da consejos y sugerencias y ofrece su visión sobre el tema. En uno de sus pasajes, Ibn Hazm comenta casos de hombres que se enamoran de mujeres que no son reales. En un rasgo de insólita modernidad, más propio del pensamiento de Freud que de un autor musulmán del siglo XI, el autor culpa de este tipo de hechos a la represión sexual o a motivos similares. Ocho siglos después, otro autor también nacido en Andalucía, Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) incluía en Rimas y Leyendas un relato titulado “El rayo de luna”. En él, se cuenta la historia de Manrique, un noble caballero de Soria que, en mitad de la noche, entrevé a una mujer vestida de blanco de la que se enamora perdidamente. Tras dos meses de infructuosa búsqueda, al final descubre que la imagen no era más que la ilusión óptica provocada por un caprichoso rayo de luna.



Como podrán comprobar, la historia que se cuenta en Her es, de este modo, mucho menos innovadora de lo que en un principio pueda parecer (en el cine, además, ya hemos visto casos de atracción tan extraña como el de Tamaño natural -1974- de Luis García Berlanga). Porque aunque Her sea una película que habla de un futuro relativamente lejano en el que cualquier persona se puede enamorar del sistema operativo de su ordenador (¿o es, más bien, de la voz que lleva incorporado de fábrica?), las motivaciones profundas que llevan a una situación de ese tipo no han variado realmente tanto en mil años de historia.


Spike Jonze nos había sorprendido hasta la fecha con historias profundamente curiosas y originales como Cómo ser John Malkovich (1999), en la que un extraño túnel conduce a la mente del susodicho actor, Adaptation (El ladrón de orquídeas) (2002), sobre los problemas de un guionista para convertir una novela en película, o Donde viven los monstruos (Where the Wild Things Are, 2009), adaptación de un clásico infantil de Maurice Sendak en la que un niño se convierte en rey de los monstruos. Por tanto, para quien conozca la trayectoria previa del realizador, no le resultará muy sorprendente el sugerente relato de amor cibernético que se nos cuenta en Her.

 









Aunque, quizás, lo menos importante es la anécdota de un tipo enamorado (literalmente) de su software. Tiene más trascendencia la descripción del protagonista, un personaje romántico extraviado en un mundo frío y deshumanizado, el retrato de unas relaciones sentimentales que se acaban quedando en la mera superficie y el reconocimiento de la dificultad de expresar los propios sentimientos y de comprender los de la otra persona. Al situar la historia, además, en una época cercana al final del presente siglo (lo que la convierte en una película de ciencia-ficción encubierta), el director parece decirnos que, lo que hoy nos parece imposible, puede ser probable en un tiempo no demasiado lejano. Tan probable como para que, cuando los amigos del protagonista se enteran del tipo de enamoramiento de este, lo asuman con completa naturalidad (quizás, pueda resultar ridículo cuando lo vemos en la pantalla, pero, a lo mejor, es que se nos ha olvidado demasiado pronto la fiebre que existió por Second Life: http://es.wikipedia.org/wiki/Second_Life).

La película se beneficia de las magníficas interpretaciones de Joaquin Phoenix, Amy Adams (que ha logrado desprenderse definitivamente del tipo de papeles en el que pareció quedar encasillada por sus intervenciones en Atrápame si puedes -2002- de Steven Spielberg, Junebug -2005- de Phil Morrison y Encantada: la historia de Giselle -2007- de Kevin Lima), Rooney Mara y Olivia Wilde y de la impresionante voz de Scarlett Johansson, que salva con éxito el esfuerzo de dar vida a una aplicación informática (esto último sólo se podrá apreciar, obviamente, si se ve la película en versión original). Asimismo, la fotografía de Hoyte Van Hoytema logra crear un ambiente que encaja perfectamente en la historia y en el estado de ánimo que se quiere mostrar de los personajes. Como principal pega que encuentro en la película, pienso que un poco más de ritmo le hubiera ido muy bien.

Her, que podía haberse decantado por la simple comedia, opta por un tono profundamente poético y reflexivo, sobre todo en su tramo final, en el que un sutil lirismo cierra el paso a cualquier tentación de fácil humorismo o toque estrambótico. El plano final viene a ser el resumen, en parte desolador, en parte meramente melancólico, del catálogo de soledades del que hemos sido testigos.




Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más me gustó: Las interpretaciones de Joaquin Phoenix, Amy Adams, Rooney Mara y Olivia Wilde. La voz de Scarlett Johansson (que sólo puede oírse si se ve la película en versión original, claro está). La fotografía de Hoyte Van Hoytema.

Lo que menos me gustó: Le hubiese venido bien un poco más de ritmo.



* No es bueno que el hombre esté solo es el título de una película de Pedro Olea de 1973, con guión de José Luis Garci.

 







jueves, 20 de febrero de 2014

ALABAMA MONROE (o si cantas country, acabarás llorando)



TÍTULO: Alabama Monroe. TÍTULO ORIGINAL: The Broken Circle Breakdown. 2012. NACIONALIDAD: Bélgica-Países Bajos. DIRECCIÓN: Felix Van Groeningen. GUIÓN: Carl Joos, Felix Van Groeningen y Charlotte Vandermeersch, adaptando una obra de Johan Heldenbergh y Mieke Dobbels. MÚSICA ORIGINAL: Bjorn Eriksson. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Ruben Impens. MONTAJE: Nico Leunen. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Johan Heldenbergh, Veerle Baetens, Nell Cattrysse, Geert Van Rampelberg, Nils De Caster, Robbie Cleiren, Bert Huysentruyt, Jan Bijvoet. PÁGINA WEB OFICIAL: http://golem.es/alabamamonroe/ y http://www.thebrokencirclebreakdown.com/.

Hasta la fecha, hay pocos directores belgas que hayan conocido una trascendencia significativa fuera de las fronteras de su país. Hay que mencionar a Jacques Feyder, que realizó la mayor parte de su obra en Francia y que cuenta en su haber con dos grandes clásicos como La Atlántida (1924) y La kermesse heroica (1935), a André Delvaux, con títulos tan interesantes como El hombre del cráneo rasurado (1966) y Un soir, un train (1968) – protagonizada por Yves Montand y Anouk Aimée- y los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne, quienes han ganado dos Palmas de Oro en el Festival de Cannes con Rosetta (1999) y El niño (2005). Alabama Monroe, dirigida por Felix Van Groeningen (que cuenta en su haber con cuatro largometrajes incluyendo el que hoy reseñamos) es una película que ha conseguido una repercusión notable en virtud de su exitoso paso por los festivales de Berlín (donde consiguió el Premio del Público en la Sección Panorama), Tribeca (donde se alzó con los Premios a la Mejor Interpretación Femenina y al Mejor Guión de un Film Narrativo) y Sevilla (donde ganó el Premio del Público) y por la nominación a los Oscar 2013 en la categoría de Mejor Película en Lengua no Inglesa.

Aparentemente, esta película de Felix Van Groeningen rompe con la línea más conocida del cine belga de las últimas décadas. La primera imagen que se nos vendría a la mente si recordamos las películas de Delvaux o de los Dardenne es la de personajes extraños y herméticos deambulando por calles vacías y desoladas de la gran ciudad. Algo que parece estar más conectado con el cine escandinavo que, por ejemplo, con el más cercano cine francés. Alabama Monroe narra las vicisitudes de una pareja belga dedicada profesionalmente a la música country. La estética y, por supuesto, la banda sonora remiten a formas y fondos del cine estadounidense pero, conforme va avanzando la trama, nos daremos cuenta que, debajo de la superficie, late el mismo trasfondo angustiado y existencialista que en las películas de los directores antes citados. Si había una película que se titulaba Si hoy es martes, esto es Bélgica (If It's Tuesday, This Must Be Belgium, 1969), dirigida por Mel Stuart, tratándose de cine podríamos decir algo así como que "si esto es Bélgica, esto debe ser triste (muy triste)".






Alabama Monroe, por debajo de su apariencia colorista, nos va desvelando las afiladas aristas de una dura historia en la que la felicidad se va evaporando conforme las circunstancias van imponiendo su implacable ley. No es sólo que las circunstancias sean brutalmente complicadas sino que van aflorando sentimientos amargos y reacciones que, antes de ser las adecuadas para reajustarse a un mundo que ha cambiado dolorosamente para siempre, nacen del resentimiento y de la dificultad para afrontar una realidad abrumadora. Progresivamente, la trama se va deslizando hacia un clima similar a una película de Ingmar Bergman, de forma que las reflexiones sobre la religión y la trascendencia ganan peso y relevancia en el conjunto de la historia.

Aunque con la postura del protagonista en relación a la religión y la política de Estados Unidos puede parecer que la película cae en la demagogia, realmente el hecho se retrata con la suficiente ambigüedad como para que el espectador pueda elegir entre dos posturas: o compartir las opiniones expresadas o, sobre todo por la reacción final del músico (que se presta bastante a la interpretación), contemplarlas como un grito de desesperación ante algo incomprensible que lo desborda.

Alabama Monroe es una película muy bien rodada, con una magnífica fotografía y que cuenta, además, con una magnífica interpretación de la actriz protagonista, Veerle Baetens. Su banda sonora, compuesta, lógicamente, de canciones country, también es estupenda. No obstante, su enorme dureza puede hacer que no sea del gusto de muchos espectadores. Quien esté dispuesto a aceptarla, asistirá a un film con numerosos matices que deja amplio espacio para la reflexión y escaso para el optimismo.



Nota (de 1 a 10): 8.

Lo que más me gustó: La sencillez y honestidad de la propuesta. La interpretación de Veerle Baetens. Su banda sonora.

Lo que menos me gustó: Deja poco espacio para el optimismo.