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viernes, 14 de febrero de 2014

NEBRASKA (o el corazón tiene razones que la razón no entiende)



TÍTULO: Nebraska. TÍTULO ORIGINAL: Nebraska: 2013. NACIONALIDAD: Estados Unidos. DIRECCIÓN: Alexander Payne. GUIÓN: Bob Nelson. MÚSICA ORIGINAL: Mark Orton. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Phedon Papamichael. MONTAJE: Kevin Tent. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Bob Odenkirk, Stacy Keach, Mary Louise Wilson, Rance Howard, Tim Driscoll, Devin Ratray, Angela McEwan, Glendora Stitt, Elizabeth Moore, Kevin Kunkel, Dennis McCoig, Ronald Vosta, Missy Doty, John Reynolds. PÁGINA WEB OFICIAL: http://www.nebraska-lapelicula.es/.

No son pocas las películas que abordan la problemática de la tercera edad, las dificultades para mantener viva la capacidad de afrontar nuevos retos e ilusiones, las frustraciones derivadas de hacer recapitulaciones y balances de la trayectoria vital que pueden no ser muy favorables y los conflictos generacionales que se convierten en callejones sin salida. Desde El último (1924) de F. W. Murnau, pasando por Dejad paso al mañana (Make Way for Tomorrow, 1937) de Leo McCarey, Umberto D (1952) de Vittorio de Sica, Cuentos de Tokio (Tôkyô monogatari, 1953) de Yasujiro Ozu,  En el estanque dorado (On Golden Pond, 1981) de Mark Rydell, Cocoon (1985) de Ron Howard, Venus (2006) de Roger Michell, hasta llegar a las más recientes Amor (2012) de Michael Haneke (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2013/01/amor-o-la-cara-oculta-del-romanticismo.html) o Una familia de Tokio (2013) de Yoji Yamada (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2013/11/una-familia-de-tokio-o-como-seria-john.html), abundan las reflexiones sobre el último tramo de la vida y las circunstancias que el mismo conlleva. El cine español tampoco ha sido una excepción y podemos destacar títulos como muchos de los protagonizados por Paco Martínez Soria (Abuelo Made in Spain -1969-, El padre de la criatura -1972-, El abuelo tienen un plan (1973) y Estoy hecho un chaval (1977) de Pedro Lazaga y Es peligroso casarse a los 60 -1981- de Mariano Ozores), La familia, bien, gracias (1979) de Pedro Masó, Padre nuestro (1985) de Francisco Regueiro, Fuera de juego (1991) de Fernando Fernán Gómez., ¿Y tú quién eres? (2007) de Antonio Mercero o la película de animación Arrugas (2011) de Ignacio Ferreras, basada en el cómico homónimo de Paco Roca.

Nebraska reúne muchos de los aspectos que aparecen en las películas anteriormente mencionadas. Woody Grant (interpretado por Bruce Dern) recibe una carta en la que se le anuncia que ha ganado un premio de un millón de dólares en una lotería. A pesar de que la misiva tiene toda la pinta de ser un timo en toda regla, él se obceca en querer atravesar Montana, Dakota del Sur y llegar hasta Nebraska para cobrar el presunto premio. Conforme avanza el film, la trama del premio de la lotería va revelándose como un simple macguffin que va dejando paso al verdadero tema central de la historia: el ansia del protagonista por encontrar un motivo que dé sentido a una vida aparentemente fracasada, su necesidad de revancha sobre unas circunstancias que han enterrado sus planes e ilusiones y sus conflictos con su mujer, sus hijos, su familia y sus antiguos amigos. Recordemos que el término macguffin tiene su origen en la narrativa de Alfred Hitchcock (aunque, con posterioridad, ha pasado a formar parte habitual del lenguaje cinematográfico) y hace referencia a un elemento que se convierte en detonante de la trama pero que acaba relegado a un papel secundario conforme avanza la historia. Como ejemplos paradigmáticos en el caso del maestro del suspense, podemos citar el de la subtrama del uranio en Encadenados (Notorious, 1946), la misteriosa identidad del señor Kaplan en Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959), el robo que comete Janet Leigh en Psicosis (1960), la broma de Tippi Hedren a Rod Taylor en Los pájaros (The Birds, 1963) o la huida del oficial de los servicios secretos soviéticos en Topaz (1969). La clave del macguffin es que se puede resolver o no, pero, en cualquiera de los casos, cede el paso a la auténtica trama central de la película.





En Nebraska, pronto descubrimos que el viaje del cobro del fantasmal previo es una mera excusa para sumergirnos en una road movie en la que iremos conociendo el pasado del protagonista e iremos descubriendo las motivaciones profundas que le han llevado a realizar un viaje de tan incierto resultado. Pero, claro, quedaba la cuestión de cómo resolver el macguffin: ¿el premio sería real?¿no lo sería?¿no llegarían a su destino inicial para averiguarlo? Las resoluciones posibles corrían el riesgo de que condujeran a un desarrollo o a un desenlace excesivamente previsibles pero el gran mérito del guión es concluir el macguffin de un modo inteligentísimo que lleva, además, al propio final de la película y que hace que esta tenga pleno sentido y coherencia.

Nebraska tiene en común con otras películas de Alexander Payne como Entre copas (Sideways, 2004) o Los descendientes (The Descendants, 2011), que ya comentamos en su día (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2012/02/los-descendientes-o-todas-las-familias.html), la idea central del viaje que sirve para hacer aflorar las contradicciones, traumas y encrucijadas de quienes lo realizan. Si con anterioridad los paisajes eran los de la soleada California o de la exótica Hawaii, aquí son los desiertos ásperos y arenosos de Montana, Dakota del Sur y Nebraska, realzados con un deslumbrante blanco y negro que hace recordar, en muchos momentos, a las fotografías de Cartier-Bresson. El paisaje, más que un simple decorado, es un personaje más que ilustra y refleja el alma del resto del elenco.

Aparte de la sobria e impactante factura visual del film, su segunda pieza esencial es el magnífico trabajo de todo el reparto, destacando, en especial, la soberbia interpretación de Bruce Dern que realiza uno de los más grandes papeles que hemos visto en la gran pantalla en los últimos años.

Cuando llegamos al final de la película, nos sorprenderemos con la profundidad emocional de su moraleja y con la constatación de que, por encima de las riquezas estrictamente materiales, lo que verdaderamente valoramos son otros bienes menos tangibles que nos proporcionan una satisfacción mucha mayor. Efectivamente, hay cosas cuyo valor económico es muy elevado pero poder mirar de frente a la vida es algo que no tiene precio.


Nota (de 1 a 10): 8,5.

Lo que más me gustó: La grandiosa interpretación de Bruce Dern. El inteligentísimo modo en que se resuelve el macguffin.

Lo que menos me gustó: El trazo de la familia y antiguos amigos del protagonista llega a ser, en algunos momentos, excesivamente grueso.





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