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jueves, 27 de marzo de 2014

17º FESTIVAL DE MÁLAGA - CINE ESPAÑOL - TERRITORIO LATINOAMERICANO (II)

Hoy, hacemos una nueva parada en la Sección Territorio Latinoamericano del 17º Festival de Málaga y reseñamos Besos de azúcar, una preciosa película que bajo la aparente dulzura de su superficie hace un implacable retrato de un entorno hostil.



BESOS DE AZÚCAR (o el crisol deformado)

TÍTULO: Besos de Azúcar. TÍTULO ORIGINAL: Besos de AzúcarAÑO: 2013. NACIONALIDAD: México. DIRECCIÓN: Carlos Cuarón. GUIÓN: Carlos Cuarón y Luis Usabiaga. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Kenji Katori. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Héctor Jiménez, Verónica Falcón, Paloma Arredondo, Kristyan Ferrer, Enrique Arreola, Bernardo Terrones, César Kancino, Daniela Arce. PÁGINA WEB OFICIAL: https://www.facebook.com/BesosAzucarMX.

Muchas de las películas de la Sección que hoy comentamos se preocupan por la infancia y la juventud. Lo hacía María y el Araña (http://elespectadorimpertinente.blogspot.com.es/2014/03/17-festival-de-malaga-cine-espanol_23.html), lo hace Besos de azúcar y lo hace la película con la que terminaremos el recorrido por la Sección. Si la infancia es el crisol del futuro, todas estas películas hablan de un crisol deformado por la dureza de las circunstancias y las condiciones sociales por lo que, en última instancia, el interés por los primeros años de la vida es inquietud por un porvenir que se muestra con un alto grado de incertidumbre.

Decía el escritor barcelonés Manuel Vázquez Montalbán (http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_V%C3%A1zquez_Montalb%C3%A1n) que, para él, su personaje del detective Pepe Carvalho no era más que una cámara que le servía para introducirse en los ambientes que quería retratar. El cine, en contadas ocasiones ha hecho lo mismo utilizando la mirada infantil para reflejar los perfiles más ariscos y afilados de una sociedad hostil. Sin embargo, cuando lo ha hecho, ha obtenido resultados inolvidables. Basta recordar Raíces profundas (Shane, 1953) de George Stevens o Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, 1962) de Robert Mulligan. Podemos añadir a la lista, sin ningún tipo de reparos, a Besos de azúcar.




Porque, aparentemente, Besos de azúcar es una película sobre el primer amor. Y, efectivamente, lo es. Iremos descubriendo cómo surgen los primeros sentimientos amorosos de un niño despierto y espabilado que vive en un barrio deprimido, compartiremos sus vivencias, sus ilusiones y sus primeras decepciones. Pero, a la vez que se desarrolla este lado de la trama, la película va mostrando con bisturí implacable las duras condiciones en que se desarrollan la vida del muchacho: la violencia, la brutalidad familiar, la corrupción policial, el poder de las bandas organizadas, los abusos a menores... Detrás del azúcar de los besos, esta película plasma sin miramientos la hiel de las calles, donde impera la ley del más fuerte.

A los momentos de ternura suceden los momentos de crueldad inusitada y, sobre toda la historia, sobrevuela tanto la sensación de fragilidad de unos niños que, en cualquier momento, se pueden romper como su fuerza de voluntad y afán de cambio que nos harán sentir una inmediata empatía hacia los jóvenes protagonistas. Por ello, el final abierto del film es el más apropiado para reflejar la incierta posición de quienes se ven obligados a vivir al filo de la navaja.




Nota (de 1 a 10): 8.


Lo que más me gustó: La ternura, delicadeza y sensibilidad de la historia. La inteligente forma en que se retrata el duro entorno de los protagonistas a la vez que se narra su historia de amor.

Lo que menos me gustó: A mí, el final me pareció perfecto pero no todos los espectadores pensarán lo mismo.


Incluimos tráiler oficial de la película:



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