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lunes, 9 de junio de 2014

MADRE E HIJO (o cuando lo aleatorio rompe las apariencias)


Antes de nada, comentar que ya está colgado en internet el quinto episodio de la webserie En bruto:


Seguimos intrigados con el destino del diamante austrohúngaro…

Dejamos, también, enlaces de las anteriores entregas:


Ahora, toca hacer la reseña de Madre e hijo, película rumana que ganó el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín del año 2013.

MADRE E HIJO (o cuando lo aleatorio rompe las apariencias)

TÍTULO: Madre e hijo. TÍTULO ORIGINAL: Pozitia copilului. 2013. NACIONALIDAD: Rumanía. DIRECCIÓN: Calin Peter Netzer. GUIÓN: Razvan Radulescu y Calin Peter Netzer. DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Andrei Butica. MONTAJE: Dana Bunescu. INTÉRPRETES PRINCIPALES: Luminita Gheorghiu, Bogdan Dumitrache, Natasa Raab, Ilinca Goia, Florin Zamfirescu, Vlad Ivanov, Mimi Branescu, Cerasela Iosifescu, Adrian Titieni, Tania Popa, Isfan Alexandru. PÁGINA WEB OFICIAL: http://golem.es/madreehijo/.

Hay muchas películas que parten de un accidente (de lo aleatorio) para mostrar cómo una situación aparentemente sólida se resquebraja y revela las contradicciones y las fragilidades que permanecían ocultas por la conveniencia o la rutina. Recordemos Muerte de un ciclista (1955) de Juan Antonio Bardem, Dos semanas en otra ciudad (1962) de Vincente Minnelli, Accidente (1967) de Joseph Losey, El compromiso (1969) de Elia Kazan, Las cosas de la vida (1970) de Claude Lelouch, En busca de la felicidad (1971) de Robert Mulligan, Caprichos del destino (1999) de Sidney Pollack, El dulce porvenir (1997) de Atom Egoyan o Señales (2002) de M. Night Shyamalan.

Calin Peter Netzer también parte de un accidente de automóvil. Y, aunque parece que no sucede nada, que lo que se nos está contando es liviano o insustancial, la trama está hilvanada por una multitud de detalles que muestran una mirada intensamente crítica y corrosiva que penetra como agudo escalpelo en los perfiles de una realidad gris y desoladora. 






Lo primero que vemos en Madre e hijo es a la protagonista, una mujer madura bien relacionada con las altas esferas del poder y preocupada por la relación de pareja de su hijo. A esta última preocupación por su vástago, se añadirá el hecho que constituye el núcleo central de la trama: una amiga le comunica que su hijo está detenido porque ha atropellado a un niño. Lo que veremos a partir de ese momento parece monótono y casi anodino. Sin embargo, entre líneas, vamos viendo la profunda mezquindad de un entorno social y el carácter autoritario de la madre, que intenta librar a su hijo de la responsabilidad que tiene que asumir por el grave error que ha cometido.

Pero uno y otro hecho no acaban siendo elementos desconectados. Cabe pensar que es la miseria moral de la realidad retratada la que hace posible un personaje como el soberbiamente interpretado por Luminita Gheorghiu: uno y otro se realimentan a través de vasos comunicantes invisibles pero altamente efectivos. Y, junto a esta reflexión aguda y certera, está el brillante retrato que se hace del hijo: alguien que desea escapar del poder asfixiante de su madre pero que, simultáneamente, no duda en aprovecharse de sus influencias para salir indemne de la acción de la Justicia.

Áspera, seca y poco complaciente, Madre e hijo, más que lanzar un sermón, pretende generar reflexiones, dudas y preguntas en el espectador, llevando este planteamiento hasta su desenlace, en el que no sabemos si el gesto final del hijo es un cambio de actitud que le llevará a empezar a hacerse responsable de sus propios actos o si es su rendición ante las maniobras de una persona que se niega a reconocer su libertad.


Nota (de 1 a 10): 9.

Lo que más me gustó: Su majestuosa capacidad de contar, durante dos horas, toda una historia entre líneas. La interpretación de Luminita Gheorghiu.

Lo que menos me gustó: ¿Están los espectadores para tanta sutileza?




Acompañamos enlace a videoclip de la canción Meravegliosa creatura de Gianna Nannini, la cual forma parte de la banda sonora de la película:


 

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